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Carisma

SER, VIVIR, SER TESTIGO DE MARÍA

La entrega total de nuestras vidas a María, la Madre de Dios, es la base de nuestra espiritualidad.
Comenzamos cada día con esta voluntad, esta decisión, este acto interior, esta oración: “Virgen Inmaculada, te recibo como don de Jesús desde la Cruz y me entrego totalmente a ti”. Es nuestro carisma, o sea el don especial que recibimos de Dios.
Antes de morir en la Cruz, Jesús nos dejó a su propia Madre como Madre de la humanidad y nos la entregó a cada uno, tal como lo relata el Evangelio según san Juan. (Jn, 19-,26)
«Mujer,aquí tienes a tu hijo». «Aquí tienes a tu madre».
Era el momento culminante de la donación de amor de Jesús para la salvación del mundo: por eso al recibir esta Palabra nos sentimos llamados a expresarla en nuestro ser, en nuestro estilo de vida y con nuestro testimonio y acción para el bien de los demás.
Expresamos nuestra pertenencia a María en nuestro mismo ser: la entrega recíproca nos va transformando interiormente, de modo constante y gradual. Nuestra meta, nuestro ideal es ser María. Nadie mejor que Ella vivió de Dios y para Dios.

 

 

Primer plano

“En un momento de la vida Dios nos presenta un don: el don de la vocación, la invitación a la consagración a Él. Ese don va aferrado con un acto de fe profundo: de fe en su amor” (padre Luis Faccenda). 

Queremos compartir con gran alegría los 25 años de consagración a Dios de Zulema Tamaguzuku y los 40 años de Graciela Gallardo y Anna Gentile en nuestra familia consagrada.

Como ayudarnos

El acontecimiento tuvo lugar el 27 de noviembre de 1830, en París, en Rue de Bac, la Virgen Santísima se le apareció a Santa Catalina Labouré.

En cada momento de mi vida, me orienta, me ilumina, sin duda llevándome a encontrarme con Jesús

Virgen Inmaculada, te entrego todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy

Para quien desea poner su vida en las manos de María tenemos previsto un itinerario de preparación en nuestros Centros.

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Novena a la Inmaculada La belleza de una mujer habitada por Dios 2 de Diciembre ♦️Para contemplar. «Estaba allí la Madre de Jesús» (Jn 2, 1-12). ♦️Para regalar a María. Me adelantaré a servir, estaré disponible, como María. ♦️Para presentar a María. Rezaré por el aumento de la fe, la esperanza y la caridad de todos los cristianos. ♦️Para meditar. Con frecuencia nos quejamos de la contaminación del aire, que en algunos lugares de la ciudad es irrespirable. Es verdad: se requiere el compromiso de todos para hacer que la ciudad esté más limpia. Sin embargo, hay otra contaminación, menos fácil de percibir con los sentidos, pero igualmente peligrosa. Es la contaminación del espíritu; es la que hace nuestros rostros menos sonrientes, más sombríos, la que nos lleva a no saludarnos unos a otros, a no mirarnos a la cara... La ciudad está hecha de rostros, pero lamentablemente las dinámicas colectivas pueden hacernos perder la percepción de su profundidad. Vemos sólo la superficie de todo. Las personas se convierten en cuerpos, y estos cuerpos pierden su alma, se convierten en cosas, en objetos sin rostro, intercambiables y consumibles. María Inmaculada nos ayuda a redescubrir y defender la profundidad de las personas. La Virgen nos enseña a abrirnos a la acción de Dios, para mirar a los demás como Él los mira: partiendo del corazón. A mirarlos con misericordia, con amor, con ternura infinita, especialmente a los más solos, despreciados y explotados (Benedicto XVI). #Maria #Abrazar #inmaculada
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