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QUIÉNES SOMOS

“Ustedes son la sal de la tierra. Ustedes son la luz del mundo” Mt 5, 13-16

Somos un Instituto Secular de derecho pontificio formado por misioneras (laicas consagradas) y voluntarios (laicos o sacerdotes agregados). Nuestro Instituto fue fundado en 1954 en Italia, Bolonia, por el P. Luis Faccenda, franciscano conventual, con la misión de ser en la iglesia y en la sociedad una presencia mariana y misionera. La experiencia espiritual de san Maximiliano Kolbe, el mártir de Auschwitz, basada en la consagración a la Virgen Inmaculada es la riqueza que nos une y queremos recibir, vivir y transmitir.

Misioneras

Vivimos el don de la consagración a Dios en el mundo y para el mundo, en un estilo de vida que encarna los valores evangélicos en los ambientes donde nos encontramos. Algunas de nosotras viven en la propia familia o solas, otras en cambio viven en grupos de vida fraterna en las Casas de la Inmaculada. Todas podemos desarrollar un trabajo profesional o también estar disponible full time al apostolado del Instituto. Profesamos públicamente y para siempre los votos de castidad, pobreza y obediencia luego de un tiempo de preparación adecuada. La oración nos ayuda a discernir la presencia y la acción de Dios en nosotros, en los demás y en lo9s acontecimientos del mundo.

Voluntarios

Somos laicos o sacerdotes que deseamos vivir el Evangelio compartiendo la espiritualidad mariana y la misión dejada como herencia por nuestro fundador padre Luis Faccenda. Ser voluntario no implica renunciar al propio estado de vida, a la propia familia y a la propia posición social. Al término de un período de formación somos agregados y pasamos a ser parte viva de esta gran Familia. Nuestra fuerza es el ofrecimiento total de nosotros mismos a la Inmaculada, que renovamos con confianza cada día; es un deseo que se hace oración y que hace preciosa cada expresión de nuestra vida: relaciones, trabajo, alegrías, dolores, enfermedades...

 

 

Primer plano

Y el Señor sale a nuestro encuentro en este caminar, en este tiempo concreto, en esta realidad nuestra… y miramos el comienzo del año como quien mira el amanecer que despunta, una criatura que nace, un capullo que florece, un camino por andar. Como quien resurge nuevamente, se pone en pie y mira el horizonte y ahí estamos, con la mochila cargada de esperanzas.

Como ayudarnos

Descubrimos nuestra propia identidad conociendo las raíces de las que venimos.

"La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús" (Evangelii Gaudium,1).

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