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“Vamos por Max”

Testimonio en el mes de María


 

 

Siempre recuerdo que, en una oportunidad, al ver la imagen de la Inmaculada en el banner tamaño real que estaba en el salón donde hacíamos los talleres, Mery le extendió sus bracitos, como pidiéndole upa, demostrando así su entrega y familiaridad con Ella.

 

“Aquel que ama generosamente a la Inmaculada, se salvará y se santificará él mismo y ayudará a otros a santificarse” decía nuestro amado padre Kolbe. Estas palabras me permiten introducir el testimonio de Yanina Griesel, quien forma parte de la comunidad del Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de la ciudad de La Plata. Yani es un ejemplo vivo de amor y de entrega profunda a la Inmaculada. Aquí les comparto su testimonio.

«Desde que tengo memoria creo en Dios, pero no fue hasta hace unos años que pude darle el lugar que le corresponde en mi vida: el centro. Y no fue hasta ese entonces que también comprendí el lugar de María, porque era de las que la reconocía como Madre, pero no entendía para qué tenía que hablar con Ella si podía directamente hablar con Dios.

Todo esto se acomodó cuando inicié la práctica de la Adoración Eucarística. Ahí fue cuando verdaderamente la conocí y la amé aún más y descubrí que Ella siempre había estado conmigo en cada uno de los momentos difíciles de mi vida, como lo fue “la dulce espera” de mi hijita Mery Ann, ya que luego de casarme con mi esposo Alejandro, pasaron 6 años hasta que pude quedar embarazada. Durante esa espera pasaron muchas tormentas y bálsamos, rogamos y sufrimos. ¡Cuántas veces le habremos rezado a Ella pidiéndole consuelo! Y finalmente Dios nos concedió ser padres de nuestra dulce Mery Ann, quien nació un miércoles de san José, 16 de marzo de 2022. Siempre recuerdo con amor la asistencia de María en mi parto. En un momento dado, el dolor experimentado era tan fuerte que llegué a sentir que ya no podía seguir. Pero como llevaba la medalla de la Milagrosa en mi cuello, recurrí a Ella diciéndole: “Mamita, ayudame, porque sola no puedo”, y ahí su respuesta llegó instantáneamente, ayudándome a pujar y permitiendo que nuestra dulce Mery Ann por fin naciera.

¿Y dónde aparece nuestro querido san Max en toda esta historia? Fue a través de una invitación a consagrarme enteramente a la Inmaculada, en un momento en el que no contaba con tiempo “extra”, tenía una beba de 6 meses, era docente, servidora diaria en el ministerio de música de mi comunidad, siendo hija y esposa. Pero en mi corazón sentía que debía decir sí, por lo que acepté, interesada en conocer cómo san Maximiliano Kolbe amó y se dejó amar por la Inmaculada. Así fui recordando y reaprendiendo que soy instrumento de María, en mi vida diaria, en mi trabajo, en mi casa, en mi servicio; acercando a otros a Ella, con mis gestos, con mis palabras, con mi oración. Hoy me hace feliz compartir con Mery Ann (ya tiene 1 año y medio) mi camino espiritual, misas diarias, adoraciones, servicio. Fue con ella con quien participé de los encuentros de preparación para la consagración, y juntas nos consagramos el 27 de noviembre del 2022. Siempre recuerdo que, en una oportunidad, al ver la imagen de la Inmaculada en el banner tamaño real que estaba en el salón donde hacíamos los talleres, Mery le extendió sus bracitos, como pidiéndole upa, demostrando así su entrega y familiaridad con Ella.

Esta forma de vivir mi consagración junto a Mery y a mi esposo Alejandro, me da fuerzas para seguir donando mi vida en lo de todos los días, con la certeza de que san Max, la Inmaculada y Jesús, guían nuestro camino.

Gracias, Moni, por aquella invitación a consagrarme, por compartir tu amor a la Inmaculada y a san Max; gracias por tu sí y por animarnos a “ir por Max”».

Y Yani “fue por Max”, aceptando mi nueva invitación: la de ser parte del “Equipo San Max”. Junto a Marilín y Cata prepararemos a los niños para consagrarse a la Inmaculada.

“Por San Max a María, y por María a Jesús”.

Primer plano

« La X Asamblea general: un momento importante que se sitúa dentro de un camino que estamos haciendo y que nos está llevando a mirar más allá, al futuro, con la valentía de dar pequeños pasos de cambio, en el desafío de la sinodalidad, en el deseo de buscar nuevos horizontes y de experimentar nuevos caminos de presencia, de anuncio, de testimonio. »

Como ayudarnos

Para quien desea poner su vida en las manos de María tenemos previsto un itinerario de preparación en nuestros Centros.

El acontecimiento tuvo lugar el 27 de noviembre de 1830, en París, en Rue de Bac, la Virgen Santísima se le apareció a Santa Catalina Labouré.

Virgen Inmaculada, te entrego todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy

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