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Oración de consagración

Ofrecimiento personal

Virgen Inmaculada,
madre de Dios y de la humanidad,
te recibo como don de Jesús desde la cruz
y me entrego totalmente a ti.
Te ofrezco toda mi vida,
lo que soy, lo que amo y lo que tengo,
para que resplandezca en mí
la belleza de Cristo.
Ayúdame a ser dócil al Espíritu y a vivir
con alegría mi vocación en la Iglesia,
para colaborar en tu misión maternal
y orientar a Dios el corazón de todo hombre.

Tú que guiaste a san Maximiliano Kolbe
a amar sin medida,
enséñame a ser testigo del Evangelio
y a hacer de mi vida un don para los demás.

Te confío a las personas que encontraré
y te ofrezco el trabajo, las alegrías
y los sufrimientos de este día...


Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti, y por cuantos a ti no recurren, en especial por los enemigos de la santa Iglesia y por aquellos que te son encomendados.

 

Primer plano

Hoy más que nunca es vital abrirnos a la escucha del Espíritu para que, como Pueblo de Dios, desde el encuentro y el diálogo comunitario, discernamos nuevos caminos, para la presencia de la Iglesia y su renovación misionera.

Como ayudarnos

Para quien desea poner su vida en las manos de María tenemos previsto un itinerario de preparación en nuestros Centros.

El acontecimiento tuvo lugar el 27 de noviembre de 1830, en París, en Rue de Bac, la Virgen Santísima se le apareció a Santa Catalina Labouré.

Virgen Inmaculada, te entrego todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy

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