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Oración de consagración

Ofrecimiento personal

Virgen Inmaculada,
madre de Dios y de la humanidad,
te recibo como don de Jesús desde la cruz
y me entrego totalmente a ti.
Te ofrezco toda mi vida,
lo que soy, lo que amo y lo que tengo,
para que resplandezca en mí
la belleza de Cristo.
Ayúdame a ser dócil al Espíritu y a vivir
con alegría mi vocación en la Iglesia,
para colaborar en tu misión maternal
y orientar a Dios el corazón de todo hombre.

Tú que guiaste a san Maximiliano Kolbe
a amar sin medida,
enséñame a ser testigo del Evangelio
y a hacer de mi vida un don para los demás.

Te confío a las personas que encontraré
y te ofrezco el trabajo, las alegrías
y los sufrimientos de este día...


Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti, y por cuantos a ti no recurren, en especial por los enemigos de la santa Iglesia y por aquellos que te son encomendados.

 

Primer plano

“En un momento de la vida Dios nos presenta un don: el don de la vocación, la invitación a la consagración a Él. Ese don va aferrado con un acto de fe profundo: de fe en su amor” (padre Luis Faccenda). 

Queremos compartir con gran alegría los 25 años de consagración a Dios de Zulema Tamaguzuku y los 40 años de Graciela Gallardo y Anna Gentile en nuestra familia consagrada.

Como ayudarnos

Para quien desea poner su vida en las manos de María tenemos previsto un itinerario de preparación en nuestros Centros.

El acontecimiento tuvo lugar el 27 de noviembre de 1830, en París, en Rue de Bac, la Virgen Santísima se le apareció a Santa Catalina Labouré.

Virgen Inmaculada, te entrego todo lo que tengo, todo lo que amo, todo lo que soy

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Novena a la Inmaculada La belleza de una mujer habitada por Dios 2 de Diciembre ♦️Para contemplar. «Estaba allí la Madre de Jesús» (Jn 2, 1-12). ♦️Para regalar a María. Me adelantaré a servir, estaré disponible, como María. ♦️Para presentar a María. Rezaré por el aumento de la fe, la esperanza y la caridad de todos los cristianos. ♦️Para meditar. Con frecuencia nos quejamos de la contaminación del aire, que en algunos lugares de la ciudad es irrespirable. Es verdad: se requiere el compromiso de todos para hacer que la ciudad esté más limpia. Sin embargo, hay otra contaminación, menos fácil de percibir con los sentidos, pero igualmente peligrosa. Es la contaminación del espíritu; es la que hace nuestros rostros menos sonrientes, más sombríos, la que nos lleva a no saludarnos unos a otros, a no mirarnos a la cara... La ciudad está hecha de rostros, pero lamentablemente las dinámicas colectivas pueden hacernos perder la percepción de su profundidad. Vemos sólo la superficie de todo. Las personas se convierten en cuerpos, y estos cuerpos pierden su alma, se convierten en cosas, en objetos sin rostro, intercambiables y consumibles. María Inmaculada nos ayuda a redescubrir y defender la profundidad de las personas. La Virgen nos enseña a abrirnos a la acción de Dios, para mirar a los demás como Él los mira: partiendo del corazón. A mirarlos con misericordia, con amor, con ternura infinita, especialmente a los más solos, despreciados y explotados (Benedicto XVI). #Maria #Abrazar #inmaculada
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