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Vida y misión

Testimonios de quien lo ha conocido en la vida y en la misión

En febrero de 1940, un período de gran pobreza para Niepokalanów, regresé de las regiones del Este trayendo unos quince relojes y un poco de dinero que pude recaudar. En el convento recibí la noticia de que mi madre estaba desamparada, sin nadie que se ocupara de ella y sin medios de sustentación. Le pregunté al Padre Maximiliano si podría enviarle a mi madre parte del dinero que había recaudado. Después de consultar a su Superior, el Padre Provincial, el Padre me ordenó que fuera a mi casa para cuidar a mi madre, y que no tomara sólo una parte, sino todo el dinero. Se lo debo a su bondad. En esto veo también su sabiduría humana y espiritual porque, obrando así, incrementó mi devoción a la Orden y al servicio de Dios. (fray Lorenzo Podwapinski, el relojero de la comunidad- Del libro: "Maximiliano Kolbe - Un hombre para los demás", pág. 118)

Por un tiempo dormí al lado de él. Una noche me desperté de repente dándome cuenta de que alguien me estaba arropando suavemente los pies. Abrí los ojos y ¿qué vi? Era el Padre Maximiliano que estaba cubriendo con tanta ternura mis pies. Cada vez que me acuerdo de este episodio me fluyen las lágrimas. Me pareció entonces infinitamente bueno y tierno como la más buena de las madres. Después de esto, advertí también que secretamente daba gran parte de su ración de pan aun fraile que sufría de hambre más que el resto de nosotros. Y nuestras raciones eran tan pequeñas, que sólo quien tenía el corazón más grande podía privarse de una parte de ellas. (Fra' Juraszek - Del libro: “Maximiliano Kolbe - Un hombre para los demás”, Pág. 108)

Nos enseñaba teología, pero él era mucho más que un doctor en teología. Conocía las cosas, no solamente como reglas o leyes, sino a nivel de experiencia. Su meta era penetrar hasta el alma y ver que se podía hacer por ese particular y único individuo. (G. Gagis - Del libro: “Maximiliano Kolbe - Un hombre para los demás”, pág.72)
 

Primer plano

Compartimos la alegría de Zulema celebrando agradecida sus 25 años de consagración a Dios. La celebración se realizó el domingo 21 de agosto en la Parroquia de la Merce – Villa Ballester, su parroquia de origen. Acompañada por su familia, sus amistades, la comunidad parroquial, voluntarios y misioneras, Zulema expresó así su GRACIAS! por la fidelidad del Señor.

Como ayudarnos

San Maximiliano Kolbe es un santo franciscano que se ofreció para morir en lugar de otros prisioneros 

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