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Visitando corazones

El testimonio de Alicia, odontóloga

 

Cada mañana renuevo mi entrega a María y ofrezco el nuevo día con todo lo que viviré y las personas que encontraré. Tengo presente de modo especial los pacientes que voy a atender, con sus alegrías y preocupaciones, sus dolores y sus esperanzas.

Es muy lindo decir cada día: aquí estoy, esto que soy, esto que hago lo pongo en tus manos, María.

Es hermoso ser Misionera de la Inmaculada P. Kolbe ejerciendo mi profesión de odontóloga, visitando corazones, no de casa en casa, sino, muchas veces, tratando de aliviar un dolor intenso de muela, devolviendo una sonrisa a quien aún siendo joven ya no tiene sus dientes, también escuchando historias, preocupaciones, angustias, alegrías. Así, el consultorio es lugar de encuentro de corazón a corazón.

Al finalizar el día puedo recorrer y recordar los rostros de las personas con las que me encontré y decir gracias, Señor, gracias, María, por quienes que me han visitado, porque en todos pude descubrir tu presencia. Me dieron la posibilidad de ser allí tu presencia, Señor.

 

Alicia 

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