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Habitar el mundo con el corazón de María

El testimonio de Verónica

Habitar es un verbo que me habla de estar presente, estar en un lugar y estar conscientemente, con un sentido, con una intención y una motivación.

Trabajo como administrativa en el municipio de mi ciudad y desde hace unos años vivo sola. Viví mucho tiempo en comunidad y otros varios años con mi mamá enferma, dedicada a su asistencia y trabajando. El sentido de mi vida es mi vocación mariana misionera, que me lleva a habitar las distintas experiencias y los lugares que me han tocado en la vida con una mirada contemplativa, como lo hizo María: ¿dónde está Dios en este lugar? ¿qué desea para estas personas que encuentro? ¿cómo está actuando? Mi intención es favorecer su obra, impulsarla, ser su “instrumento” para que otros lo conozcan, llevar en mí su Presencia.

Me motiva el deseo que a través de mi modo de relacionarme, de estar presente, los demás se sientan acogidos, escuchados… en síntesis: amados con sinceridad. Habitar el mundo con el corazón de María es vivir plenamente lo que somos, es “habitar la tierra prometida” (cfr. Ez 36,28).

Es mi granito de arena para colaborar con María en la construcción del reinado de Dios en cada lugar.

Verónica Lobo

 

Primer plano

Se puede entrar siempre en contemplación, independientemente de las condiciones de salud, trabajo o afectividad. El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe.

Como ayudarnos

Acompañamos a 160 familias de escasos recursos que viven en  los barrios de Montero o del campo, en un modo personalizado y atento, también a través de la trabajadora social.

Es un espacio de acogida y promoción humana dirigido a las familias de la zona de Riacho Grande. 

Nace con la intención de crear un lugar para mejorarla realidad de niños, niñas y adolescentes 

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