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Obediencia

 

El carisma de la obediencia

Uno de los capisaldi de la Milicia de la Inmaculada para realizar la maxima gloria de Dios es la obediencia, como conformidad a la voluntad del Padre, manifestada por Inmaculada. Lo que le escribe a su hermano Alfonso:
«Queridísimo hermano: ...
…Dios es digno de una gloria infinita. (….) La gloria de Dios consiste (prácticamente es lo mismo) en la salvación de las almas. La salvación y la santificación más perfecta de las almas que Jesús redimió (….), debe ser nuestro sublime ideal de vida (…).
Pero ¿cuál es el mejor modo de dar a Dios la mayor gloria posible y guiar a la santidad más excelsa al mayor número de personas? (….). Él y sólo Él, Dios omnisciente, sabe lo que podemos hacer en cada momento para darle la mayor gloria posible. 
Pero ¿cómo revela Dios su propia voluntad? Por medio de sus representantes aquí en la tierra. La obediencia, pues, y sólo la santa obediencia nos manifiesta con certeza la voluntad de Dios. (….).
Es Él, pues, quien por medio de sus representantes aquí en la tierra nos revela su adorable voluntad y nos atrae a sí y quiere, por medio de nosotros, atraer el mayor numero posible de almas y unirlas a sí del modo más íntimo y personal.
¡Cuan grande es nuestra dignidad gracias a la misericordia de Dios! Por medio de la obediencia nos elevamos por encima de nuestra pequeñez y podemos actuar conforme a una sabiduría infinita...
Amor, pues, amor sin límites hacia nuestro óptimo Padre, amor que se demuestra mediante la obediencia y se ejercita sobre todo cuando se trata de realizar algo que no nos agrada. El libro más bello y más verdadero donde se puede profundizar sin descanso este amor con el fin de imitarlo es el Crucifijo. Pero todo ello lo obtendremos mucho más fácilmente de Dios por medio de la Inmaculada, porque a ella le confió Dios toda la economía de su misericordia. 
Padre Maximiliano María Kolbe (EK 25)

 

Obediencia sobrenatural: permitir a la Inmaculada de dirigir nuestra voluntad.

...Querido hermano, si amas verdaderamente a tus hermanos,... trata de no manifestarles el motivo por el que mandas o prohíbes una u otra cosa, para que nadie obedezca sólo por el hecho de que tus razones le parezcan justas, ya que así les robarás el mérito de la obediencia sobrenatural, y lo reducirás a cumplir una obediencia puramente natural, terrenal.
(...) Además, cuando se te presenten razones que antes no conocías, si éstas no te parecen suficientes para modificar tu orden, no intentes convencer de ella al hermano que te presenta las mencionadas razones, ya que en tal caso amenazaría, igual que antes, el peligro de una obediencia natural.
Más aún, tu puedes permitir o no que se te expongan tales razones, según lo que consideres más oportuno ante la Inmaculada, y después toma la decisión definitiva que mejor te parezca ante la Inmaculada, si bien vayas contra las opiniones de todos, ya que en aquel momento la Inmaculada manifiesta su voluntad a ti solo y no a otros; Ella, en los problemas que conciernen a la dirección de la casa, dirige sólo tu inteligencia y tu voluntad, no las de los demás. Por lo tanto, sólo tu parecer es el parecer de la Inmaculada. (EK 329)

 

La Inmaculada, maestra de obediencia sobrenatural

La Inmaculada les enseñará la perfecta obediencia sobrenatural; Ella misma obtendrá y les dará a ustedes la fuerza para avanzar en este camino, es más, como óptima madre, les llevará en sus brazos, estrechándoles amorosamente a su corazón Inmaculado en los tramos más dificultosos de camino». (EK 428)

 

La obediencia camino más fácil hacia la santidad 

La obediencia es el camino más fácil, más breve y más seguro hacia la santidad; más aun, la obediencia sobrenatural, la unión de nuestra voluntad con la volntad divina, constituye la esencia misma de la santidad, es decir, del amor perfecto». (EK 428)

 

La obediencia es amor a Dios y a la Inmaculada

Ama a la Inmaculada con todo el corazón, dirígete a menudo a Ella, mediante la jaculatorias, o con el pensamiento y Ella te enseñará a corresp6nder a Jesús con un amor sin medida, por el amor que Él demostró en la Cruz y en el Smo. Sacramento del altar. En concreto, el amor consiste en la santa obediencia». (EK 715)