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Felicidad

 

¿Dónde está la felicidad?

En la primera página del primer número del Caballero de la Inmaculada, Maximiliano Kolbe explica que la finalidad del Rycerz Niepokalanej está en el ayudar a las personas a alcanzar la felicidad. En las páginas 4-5 explica en que consiste la felicidad. 

«El fin de Rycerz Niepokalanej no es sólo profundizar en la fe y reforzarla, enseñar la auténtica vía ascética y presentar a los fieles la mística cristiana, sino también,, según los principios de la "Milicia de la Inmaculada", empeñarse en la obra de la conversión de los no católicos. El tono de la revista será siempre amistoso hacia todos, sin tener en cuenta la diversidad de la fe y nacionalidad. Su nota característica será el amor, el que enseñó Jesucristo.
Y precisamente  con este amor hacia las almas descarriadas que también van en búsqueda de la felicidad, tratará por todos los medios de desenmascarar la mentira, para sacar a la luz la verdad e indicar el camino hacia la felicidad». (EK 994)

«Todos anhelan la felicidad y aspiran a ella, pero pocos la encuentran, pues la buscan allí donde no existe. Salimos a la calle. Por la amplia acera caminan de prisa personas de todas las edades y condiciones; cada una de ellas tiene un objetivo, que debe ser una pequeña parte de su felicidad. (...)
Dondequiera que dirijas tu mirada, ves personas sedientas de felicidad. Pero ¿todas seguras de que después de tantas personalidades alcanzarán el tesoro tan deseado? (...)
¿Es acaso la gloria lo que satisface al hombre? Demos una mirada a la multitud de los personajes famosos, que ocupan posiciones elevadas y gozan de gran celebridad. ¿Acaso poseen éstos el talismán de la felicidad? (...)
Ni siquiera aquí, pues, se halla la felicidad. Además, riquezas, placeres de la vida y gloria pertenecen siempre a unos pocos, mientras que la felicidad es deseo de todos... El corazón del hombre es demasiado grande para poder colmarse con el dinero, la sensualidad, o el humo de la gloria, que es ilusorio, aunque aturda. Éste desea un bien más elevado, sin límites y que dure eternamente. Pero ese bien es sólo Dios». (EK 995)

 

La felicidad duradera

No existe hombre en el mundo que no vaya en busca de la felicidad; es más, en todas nuestras acciones la felicidad se nos presenta, de una forma o de otra, como el fin hacia cual tendemos por naturaleza. Sin embargo una felicidad que no está edificada sobre la verdad no puede ser duradera, como no lo es la mentira. Únicamente la verdad puede ser y es el fundamento inquebrantable de la felicidad, tanto para el individuo como para la humanidad entera. (EK 1246)