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Milicia de la Inmaculada

 

La esencia y el espíritu de la MI

Pertenecer a la Milicia de la Inmaculada significa vivir siempre más en profundidad nuestra donación y ofrecimiento a la Inmaculada

La esencia de la MI consiste en el hecho en que ésta pertenece a la Inmaculada de manera incondicional, irrevocable, ilimitada; que es de la Inmaculada desde cualquier punto de vista. Por consiguiente aquel que entra en la MI pasa a ser propiedad de la Inmaculada. Por eso mismo se convierte en propiedad de Jesús, así como María es propiedad de Jesús, y cuanto más perfectamente pertenece a Ella, tanto más perfectamente pertenece a Jesús; pero siempre en Ella y a través de Ella, es decir, la manera más fácil y segura. A través de Jesús se convierte en propiedad de Dios. Ser de la Inmaculada, pues, es la esencia de la MI.

El movimiento se llama milicia porque sus miembros no se limitan a la consagración de si mismos a la Inmaculada, sino que hacen lo posible por conquistar los corazones de los demás para Ella, a fin de que también todos se consagren a Ella del mismo modo que ellos se han consagrados. Ellos quieren conquistar para Ella el mayor número posible de corazones, de los corazones de todos aquellos que viven ahora y vivirán en todos los tiempos hasta el fin del mundo.
Ésta es la esencia de la Milicia de la Inmaculada. Pero ¿Cuál es su espíritu?
El espíritu es lo que da vida, lo que da movimiento. Por eso el Espíritu de la Mi deberá vivificar a todos sus miembros para que sean caballeros de la Inmaculada cada vez más perfectos y con celo cada vez mayor conquisten para Ella los corazones de los otros.
Cuanto más vivificados estén por ese espíritu, más caballeros de la Inmaculada serán.
Para consuelo de las almas fervorosas hay que subrayar que la esencia de la consagración a la Inmaculada no consiste en el pensamiento dirigido constantemente a Ella, sino en la voluntad. Por eso, el alma ocupada en el cumplimiento concienzudo de su deber no cesa de ser propiedad de la Inmaculada y tampoco sus pensamientos, sus palabras, sus actividades cesan de pertenecer a la Inmaculada, aunque en ese momento no lo piense. (EK 1226)

 

Algo de historia de la MI

La Milicia de la Inmaculada  surgió en Roma en el año 1917 en el Colegio internacional de los Frailes Menores Conventuales.
El 2 de enero de 1922 la Milicia obtuvo la existencia jurídica en la Iglesia en calidad de "Pía Unión", asociación devota, con el siguiente decreto del Cardenal Pompilj, Vicario del Santo Padre para la Diócesis de Roma: "Con vivo deseo de que la devoción a la Sma Virgen se extienda por todas partes, con nuestra autoridad instituimos canónicamente la Pía Asociación conocida como "Pía Unión de la Milicia de María Inmaculada" en la Capilla del Colegio Seráfico de los Frailes Menores Conventuales en Roma y le concedemos nuestra aprobación. En la Sede del Vicariato a 2 de enero de 1922. Cardenal Basilio Pompilj, Vicario Apostólico".
Cuatro años más tarde, el 18 de diciembre de 1926, el Santo Padre Pío XI promulgaba un "Breve" con el cual concedía numerosas indulgencias a los miembros de la Milicia de la Inmaculada, y el 23 de abril de 1927 el mismo Pontífice con otro "Breve" elevaba la Milicia de la Inmaculada a la dignidad de Primaria". (EK 1226)

 

La esencia de la MI

Ya la misma denominación "Milicia", "Caballería de la Inmaculada", nos indica su esencia.
El fin de cada hombre es pertenecer a Dios por medio de Jesús, Mediador con el Padre, y pertenecer a Jesús por medio de la Inmaculada, Madiadora de todas las gracias. Las almas que aman a la Inmaculada han utilizado en distintas épocas, tanto en público como en privado, diversas fórmulas para expresar su consagración a la Virgen. Todos desean subrayar, en lo posible, la forma más perfecta de consagración, aunque haya diferentes palabras y en el sentido inmediato de unas y otras. Así, las fórmulas, "siervo de María", "siervo de la Inmaculada" pueden sugerir  la idea de la recompensa, por el cual trabaja el servo. Incluso la expresión "hijo de María" recuerda a algunos deberes jurídicos de la madre con respecto a los hijos. Tampoco la denominación esclavo "de amor", es del gusto de todos, es difícil desechar la idea de que el esclavo sirve contra su propia voluntad. Por eso otros prefieren la expresión: "cosa y propiedad". Evidentemente, todas estas denominaciones y todas las demás posibles indican, en el fondo, una misma realidad, y todos los que las utilizan desean consagrarse a la Virgen de manera total.
Pertenece también a la esencia de la Milicia de la Inmaculada, el hecho de ser de la Inmaculada totalmente, en todos los aspectos. Por consiguiente, en el acto de consagración los miembros de la MI suplican a la Inmaculada: "(te ruego) me aceptes todo y totalmente como cosa y propiedad Tuya, y hagas lo que quieras de mí y de todas las facultades de mi alma y de mi cuerpo, de toda mi vida, muerte y eternidad.
Así pues, el alma que pertenece a la Milicia de la Inmaculada deja de preocuparse excesivamente incluso de su propia eternidad. Reconoce que todo lo que no depende de su voluntad viene de las manos de Dios por medio de la Inmaculada. y hace lo que puede para conocer la voluntad de la Inmaculada de modo cada vez más perfecto y cumplirla cada vez más fielmente, aunque le cueste numerosos sufrimientos y sacrificios.
Un alma que se ha consagrado a la Inmaculada hasta ese punto no puede dejar de influir en el ambiente que la rodea, incluso sin ser consiente de ello. Sin embargo, no se conforma con eso y realiza conscientemente toda clase de esfuerzos y hace todo lo posible para ganar también a otras personas para la Inmaculada, a fin de que también otras personas se hagan como ellas...
Esta alma desea conseguir todo eso a costa de su propio trabajo, del sacrificio de todo lo que posee, del sacrificio de sí misma, hasta el derramamiento de la última gota de sangre.
Razón por la cual está dispuesta a servirse de todos los medios lícitos de su estado, condiciones y circunstancias lo permitan. (EK 1329)

 

Origen de la MI

Esta asociación surgió en Roma en el año 1917 entre los alumnos del Colegio Internacional de los PP Franciscanos Conventuales, calle S. Teodoro 41/F. La ocasión que determinó su fundación fueron las iniciativas cada vez más provocadoras de la masonería y de los demás enemigos de la Iglesia de Cristo en el centro mismo del cristianismo; el fundamento fue la tradicional devoción que los PP Fransciscanos Conventuales tienen a la Inmaculada Concepción.
El espíritu de la Milicia está compendiado en pocas palabras en el "programa de la MI". Las letras "MI" derivan de la denominación latina "Militia Immaculatae".
Las dos frases puestas al inicio del programa: "Ella te aplastará la cabeza" (Gn 3, 15) y "Tú sola has destruido todas las herejías en el mundo entero" (Oficio de la Virgen), indican también el fin de la Milicia. Por eso, los miembros de la MI, se consagran sin límites a la Inmaculada como instrumentos en sus manos, para que por medio de ellos se digne cumplir lo que se expresa en aquellas frases.
... Ella destruyó "las herejías" no a los "herejes" ya que los ama y mucho, pues es la mejor de las madres, y por eso precisamente por eso los salva de las tinieblas de la mentira y de las trampas del mal, destruyendo las potencias infernales. (EK 1046)

 

Esencia de la MI

La esencia de la MI consiste en la consagración total de nosotros mismos a la Inmaculada como propiedad suya, sin límites ni condiciones, para que ella haga de nosotros lo que quiera y sirviéndose de nosotros actúe en los demás. La segunda condición, o mejor, la seal exterior de esta consagración a la Inmaculada para siempre... es su Medalla Milagrosa, que los miembros de la Mi llevan al cuello.
Haciéndose así instrumentos en manos de la Inmaculada, cada día le rezan con ardiente fervor, repitiendo las palabras que Ella misma nos mostró impresas en la Medalla Milagrosa: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos"; además acordándose también cuya salvación desean, añaden: "y por cuantos a Vos no recurren, y por cuantos te son encomendados".
Y junto con la oración, la actividad. Ésta última es la más variada, según las condiciones y las circunstancias de cada uno, vivificada por el fervor, pero guiada por la prudencia. La nota característica de esa actividad es común a todos: atraer a las almas, al mayor número posible de almas a la Inmaculada. (EK 1046)

 

La M.I. tiende a hacer que todos lleguen a ser santos

La Milicia de la Inmaculada lleva a la educación del hombre, hasta hacerle alcanzar la plena realización de sí mismo y sus posibilidades morales. La MI tiende, en efecto, a hacer que todos lleguen a ser santos.
En toda esta actividad lo que más llama la atención es la orientación mariana, que es la consecuencia de una exacta comprensión de la misión de la Inmaculada. Estrechamente hablando, el fin de la Milicia de la Inmaculada es el fin de la Inmaculada misma. Ella, desea extender a la humanidad entera los frutos de la Redención llevada a cabo por su Hijo... El único deseo de la Inmaculada es elevar el nivel de nuestra vida espiritual hasta las cimas de la santidad. La Inmaculada no tiende a realizar directamente, en persona, estos proyectos de acción apostólica, antes bien, desea que nos comprometamos es esta actividad.
Por consiguiente, la condición esencial que cada miembro de la MI debe cumplir es: ofrecerse en propiedad a la Inmaculada. (EK 1220)

 

Medios para alcanzar el fin de la M.I.

Con la ayuda de la Inmaculada tenemos que tender a lo siguiente: a que los fieles caballeros de la Inmaculada se encuentren en todas partes, pero especialmente en los lugares más importantes, como:
1) la educación de a juventud (profesores de institutos científicos, maestros, sociedades deportivas); 
2) la dirección de la opinión de as masas (revistas, diarios, su dirección y difusión, bibliotecas públicas y bibliotecas ambulantes, etc. conferencias, proyecciones, cines, etc.); 
3) las bellas artes (escultura, pintura, música, teatro); y en fin 
4) nuestros caballeros de la Inmaculada lleguen a ser en todos los campos pioneros y guías en la ciencia (ciencias naturales, historia, literatura, medicina, derecho, ciencias exactas, etc. ). 
que bajo nuestro influjo y con la protección de la Inmaculada, surjan y se desarrollen los complejos industriales, comerciales, los bancos, etc. (EK 92)

 

El dogma de la Inmaculada y la M.I.

La fe en la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, cuya solemnidad celebramos hoy, se remonta a los inicios de la Iglesia, aunque el dogma no fuese definido hasta 1854. Cuatro años más tarde, en Lourdes, la misma Inmaculada, solicitada por una pregunta de Bernadette, afirmó: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Como consecuencia de la proclamación de ese dogma, la devoción a la Inmaculada se difundió ampliamanete en el mundo y muchas asociaciones se comprometieron a luchar, bajo su estandarte, por el Reino de Dios en la tierra.
Una de estas asociaciones es la Milicia de la Inmaculada. La ocasión que determinó su fundación fueron las manifestaciones cada vez más provocadoras que la masonería italiana organizaba contra la Iglesia en la misma ciudad de Roma.
Recordando la liberación de la masonería: "Nosotros podemos vencer la religión católica, no con el razonamiento, sino pervirtiendo las costumbres", un pequeño grupo de jóvenes alumnos del Colegio internacional de los Franciscanos, en Roma, se propuso rechazar los ataques contra la Iglesia y ayudar a las almas en la búsqueda del camino que conduce a Dios, en la obra de conversión y santificación a través de una renovación de las costumbres.
La relajación moral proviene principalmente de una debilitación de la voluntad. Y ¿Quién puede robustecer la débil voluntad humana, sino Aquella que es la Inmaculada desde el primer instante de su existencia, la Madre de la divina gracia? (EK 1222)

 

M.I. y el amor al prójimo

Se llama "de la Inmaculada", porque sus miembros se han consagrado sin restricciones a la Santísima Virgen María Inmaculada, para que Ella misma obre en ellos y por medio de ellos y derrame sobre otras almas, siempre a través de ellos, la gracia de la luz, de la fuerza y de la felicidad sobrenaturales. Además se llama "Milicia", porque no puede permitirse descansar, antes bien, por medio del amor pretende conquistar los corazones para la Inmaculada y a través de Ella, para el Corazón Divino de Jesús y, en definitiva, para el Padre celestial.
Perteneces ya a las filas de esta Milicia? ¿Querrías tender una mano caritativa a los que te rodean? ¡Conságrate también tú a la Inmaculada! Deja que Ella obre por tu mediación y esparcirás sobre la tierra mucha felicidad también en estos tiempos nuestros, ofrecerás a muchas almas inquietas paz y serenidad en Dios. (EK 1237)

 

El perfil del Mílite de la Inmaculada 

Éste no reduce su corazón sólo a sí mismo y a su familia, a los parientes, vecinos, a los amigos, a los compatriotas, sino que abraza junto con ellos al mundo entero, a todos y cada uno, ya que todos los redimidos por la sangre de Jesús, sin ninguna excepción, son nuestros hermanos... La felicidad de toda la humanidad en Dios por medio de la Inmaculada: he aquí su sueño...
Con todo su celo éste propaga la devoción y el amor filial a Ella. No se limita a afirmaciones vagas, sino que observa atentamente a su alrededor a fin de conquistar el mayor número posible de almas para la Inmaculada. (EK 1088)