1. Inizio pagina
  2. Contenuto della pagina
  3. Menu principale
  4. Menu di Sezione
  1. IT
  2. EN
  3. ES
  4. FR
  5. PT
  6. PL
Contenuto della pagina

Tres arroyos

Misión en el Barrio Villa Italia 

Siguen resonando en el corazón las palabras de Papa Francisco: 
 

 “Yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios”.
Palabras que acompañaron y nos dieron fuerza y entusiasmo durante todo el tiempo de misión que compartimos en medio del barrio Villa Italia: misioneras, voluntarias y los jóvenes y adultos de la comunidad parroquial que se sumaron en esta maravillosa aventura.
 Días de preparación a la misión que nos ayudaron a elegir el logo de la misión. ¡Estupenda sintonía! A todos nos lleno de alegría la propuesta de Delfi: ¡MARÍA VIENE A ABRAZARNOS! Y recibiendo el abrazo de la Madre nos pusimos en camino para anunciar la ternura de María que nos invita a recibir el amor de Dios.

 Es verdad lo que dice papa Francisco: “Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante”, todos tenían su lugar en la misión: quien preparaba el cartel para colocar en la Capilla, quien pintaba las cruces misioneras, las adolescentes hacían banderines y tarjetitas para recibir a los niños, quien se ofrecía como chofer para acompañar a los lugares más alejados, quien todos los días ofrecía su tiempo para rezar, preparar material para las familias… y no podía faltar el gesto fraterno de quien esperaba el regreso de los misioneros con el mate y tortas… y entre mate y mate escuchar cómo María abrió las puertas del hogar y de los corazones de tantas familias visitadas.

 No fue siempre fácil, porque a veces no quisieron recibirnos, o encontramos situaciones muy dolorosas, familias con dificultades económicas, familias que no conocen a Dios, niños, jóvenes y adultos que no han recibido el Bautismo… y sentíamos con más fuerza la urgencia de anunciar el amor del Padre… de ser bautizados y enviados para llevar el Evangelio, para celebrar la vida, para sembrar esperanza. Recuerdo con emoción el encuentro con los niños del colegio, nos recibieron con alegría, nos escucharon con atención mientras les contábamos la historia de María de Luján, cantaron con entusiasmo y se dejaron abrazar por la mirada de María, mientras la acariciaban, le daban un beso y repetían: María, enséñame a rezar, a amar, así como se lo enseñaste a Jesús. Escribe mi nombre en tu corazón y sé siempre mi Madre celestial, en este día, en toda mi vida.

 Nombres, historias, rostros… quedaron impresos para siempre en nuestros corazones, con el deseo de seguir acompañando la vida de cada uno, de ofrecerlos cada día en la Eucaristía, en la esperanza de encontrarlos nuevamente para decirnos como el Señor camina con sus hijos y nos visita con su bondad. Misión, un estilo de vida Es la vida bien vivida si emprendemos la misión Misionar, una forma de dar Una forma de darse a todos los demás…  
  
 Las estrofas de este canto dicen lo que cada misionero experimentó y con generosidad dimos nuestro SI para seguir la voz del Señor y anunciar sus caminos con gozo.