
Esta coronilla, constituida por 15 cuentas y por una medalla de San Maximiliano, quiere pedir la poderosa intercesión del Mártir de la caridad, que dio la vida para restituir un papá a su familia.
El Papa Juan Pablo II lo ha proclamado "Patrono de nuestros tiempos difíciles" y "Profeta de la civilización del amor". El mismo Padre Kolbe afirmó que quienes están en el cielo, al estar libres de toda preocupación y ocupación terrenal, pueden trabajar "con ambas manos" para ayudar a los que invoquen su intercesión. Estamos seguros de que él lo hace por nosotros y, por eso, con confianza le queremos dirigir nuestra oración.
Cómo se reza
Se comienza rezando, en la primera cuenta después de la medalla, la Oración de Consagración a la Virgen.
En las otras 14 cuentas, que recuerdan la muerte del Padre Kolbe, el 14 de agosto, se dice la Oración de la Medalla Milagrosa, adaptada por él. San Maximiliano siempre invitaba a rezar esta oración por la conversión y la santificación de todos los hombres, empezando por uno mismo. Después de cada oración se invoca la poderosa intercesión de San Maximiliano, pensando en la intención particular o en la persona por la cual se está rezando.
Al finalizar se reza la Oración por las Familias.
Virgen Inmaculada, Madre de Jesús y Madre nuestra,
te entrego todo lo que tengo,
todo lo que amo, todo lo que soy:
mi cuerpo, mi corazón, mi mente;
para ser en tus manos testigo del Evangelio,
como San Maximiliano Kolbe.
Acompáñame cada día,
para que pueda vivir
y transmitir la bondad
y el amor de Dios.
Amén.
Oh María, concebida sin pecado,
ruega por nosotros que recurrimos
a Ti y por cuantos a Ti no recurren,
en especial por los enemigos de
la santa Iglesia y por aquellos
que te son encomendados.
San Maximiliano Kolbe, ¡ruega por nosotros!
San Maximiliano, tú que después de haber gastado tu vida por el anuncio del Evangelio a todos los hombres, ofreciste tu vida en el campo de concentración, para que una familia no fuera privada del esposo y del padre, haznos comprender que la familia es un don precioso, por el cual vale la pena luchar y sacrificarnos. Tú que te dejaste guiar por la Virgen Inmaculada y en Ella encontraste la fuente de todas las gracias, haz que experimentemos la fuerza de Su intercesión, y lleguemos a ser fieles discípulos de Jesús. Mira con bondad a nuestra familia y a todas las familias del mundo, e intercede para que obtengamos las gracias que más necesitamos, en particular la unidad y el amor recíproco.
Acompáñanos siempre en nuestro camino.