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#DesafioConsagración Salta
foto: Cathopic tephy

Un nuevo estilo de vida

Compartimos algunos testimonios de jóvenes que han puesto sus vidas en manos de la Virgen María
 

“Su aroma perfumó mi vida”

 Hola, mi nombre es Nicolás Barboza, tengo 21 años, soy un joven de la ciudad de Rosario de Lerma. Vivo con mi familia que está constituida por mamá, papá, y dos hermanos, Pedro y Belén. Por la gracia de Dios el día 24 de agosto me pude consagrar a la Inmaculada, y con el gesto de amor y humildad poder dejar todo en manos de nuestra Madre la Virgen María.  
 Si me preguntaban hace 3 años ¿Te animas a dejarte conducir por la Inmaculada?, mi respuesta era un NO porque mi vida, mi juventud la vivía de una manera muy desordenada. Estaba muy alejado del amor de Dios, porque realmente no conocía lo que era su Amor. Pero los planes de Dios son perfectos y con su misericordia vino a mi encuentro, tomó a ciertas personas como instrumentos y logré tener mi encuentro personal con Jesús que duraron 4 días, 18 al 21 de agosto de 2016, donde me sentía como ese hijo pródigo, todo sucio, lleno de egoísmo y que cuando recapacité y decidí regresar a la casa del padre me encontré con un Dios que salió a mi encuentro. Me abrazó y me amó. A partir de ese momento transformó mi vida y desde ese entonces cada cosa que me propongo hacer digo "Todo en Cristo", y fue así como al lograr amarme pude comenzar a amar a los demás, comencé amando a mi familia primeramente mostrándoles a ellos un Dios Amor, y fue así como poco a poco Dios fue entrando en el corazón de mi hogar.  

 Mi hermano Pedro y mi padre se habían consagrado a la Inmaculada unos años atrás, y fueron ellos que con su amor y perseverancia me insistieron a mí y a mi madre a que nos animemos a participar del desafío consagración… Fue así como de a poco fui encontrando el deseo de conocer a mi mamita María, quizás era más un joven loco por Cristo, pero poco conocía de su Madre. Me centraba mucho en conocer más a Jesús, tratar de imitarlo, de ser un misionero de su Amor. Quizás eso me hizo perder la mirada en la Inmaculada. Pero como al ver que mi madre se animó a participar del desafío, y como al comentarle a mi novia de este desafío también se animaba a acompañarme, entonces decidí participar del desafío. En los encuentros iba descubriendo a nuestra Madre, me iba sorprendiendo de lo grandiosa que es, y de todos sus valores que quizás lo conocía pero gracias al desafío empecé a ponerlo más en práctica. Mi vida fue cambiando cada vez más. Por su amor, fui mejorando en todos mis ambientes. Conocer a María me hizo descubrir que Ella es “mi mediadora” para acercarme a Jesús. Aprendí mucho a dejar todo en manos de María, a rezarle más a Ella, a mostrar más mi amor por Ella y también ahora en mis proyectos los dejo "todo en María".

Cada vez puedo amarla más en lo poco pero también en lo mucho. Puedo decir que durante el Desafío Consagración pude encontrarme más con la mirada y protección de la Inmaculada, que mi paciencia fue más cuando aprendí que Ella lo era, que mi humildad crecía porque sabía que María amaba en el silencio y así pude ir descubriendo en Ella una mujer más cercana, que me puedo reflejar en su vida. También al igual que su hijo Jesús, que ellos son mis modelos de vida.  

 "Ámala y Ella te hará FELIZ" es lo que aprendí y con la consagración lo pude descubrir. Ahora vivo más feliz, más tranquilo, más seguro y más acompañado porque no solo camino junto a Cristo sino también con mi mamita María y son ellos los que hacen que esta fogata de fuego de amor pueda compartirlo con mis pares, pueda llevarlo a los demás jóvenes, esos jóvenes que aún no conocen a este Cristo Vivo, a esta juventud que cada vez está más olvidada. Pero todos los que amamos a Cristo podemos hacerla más protagonista, que sea una juventud más involucrada y que no balconeen la vida, que sea parte de la historia y juntos hagamos una nueva historia en lo poco con cosas tan sencillas como rezar por nuestra patria.

Un abrazo a todos, y que la Inmaculada los bendiga.

"Oración" 
Comencé mi desafío con el gran deseo de volver a encender en mí esa chispa que tenía y que, con el tiempo, se fue apagando. Esa chispa de Dios que tan feliz me hizo y sentía que la estaba perdiendo. Me sentía incompleta, quería volver a reavivarla y vivirla. Así fue todo este camino de preparación. Con cada encuentro, cada caricia de Dios y María hacían que surgiera en mí esa llama de la oración. Volvía a descubrir ese AMOR, esa fuerza que me impulsaba a querer más. Incluso sentía que no era suficiente. Agradezco a Dios por esa sed, sed de conocerme, sed de conocer a María, de amarla, de entregarme a Ella, de correr a sus brazos y quedarme ahí. Y fue en su presencia, sintiendo su infinito Amor, que me vi cargando mi cruz y a mi derecha Él, ayudándome. Pero esa escena se volvió más hermosa aún, apareció Ella, a mi izquierda, cubriéndome con su Manto. Sé que hay más por encender, por descubrir, por enfrentar. No será fácil, pero ahora tengo alguien más que me sostiene, acompaña mí camino, me da fuerzas. La tengo a Ella, la tengo a mi MADRE y para mí es tenerlo TODO. Anímate a ser FELIZ! Noelia Ruiz         

Mi consagración 
Antes de hacer mi consagración a María fue un momento difícil porque tenía miedo, porque no solamente recibía una medalla sino de recibir a María como mi madre y de poder dar el ejemplo que Ella tenía con su hijo. La consagración es entregarse a María y ese fue mi mayor miedo porque no sabía cómo iba a ser mi vida, cómo iba a cambiar pero es un desafío en la que debo estar preparado no solamente antes de recibir a mi madre sino prepararme día a día para poder estar listo para transmitir su amor y su humildad. Mi consagración fue el 24 de agosto y hoy 04 de septiembre puedo decir que mi vida está más tranquila cada vez le rezo más a María para que me dé fuerzas para seguir adelante de mis problemas y es lindo sentir su amor tan verdadero, tan humilde, tan grande que no puedes encontrar en ninguna otra persona. Estoy contento de haber conocido a mi madre y se que ella a pesar de mis errores nunca me va a olvidar! Gracias Madre María!