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50 años Consagración a Dios de Angela Buccino

En tus manos de Madre pongo toda mi vida:lo que soy, lo que amo y lo que tengo.

Celebración de la misa y el compartir
 

Virgen Inmaculada, Madre de Dios y de la humanidad, fuiste Madre de Dios por un don de gracia y madre de la humanidad porque siempre supiste caminar en la oscuridad de la fe hasta la crucifixión de tu Hijo.

Hoy que celebro mis 50 años de consagración a Dios vuelvo a elegirte como madre y maestra para aprender de vos a caminar tras las huellas de tu hijo que siendo Dios fue también verdadero hombre y para aprender de Vos como la verdadera humanidad mi dignifica y me hace transparencia de él. 

En tus manos de madre pongo toda mi vida lo que soy lo que amo y lo que tengo.

Lo que soy, una hija tuya, que si bien anhela identificarse con tu Hijo Jesús, no logra perseverar en el camino elegido.
Lo que amo, eh aquí, Madre, mi corazón con todas sus facultades para amar y ser amada. Desapegame de mi misma y haceme cada vez más, madre de todos, sin excluir a nadie, en actitud de alegría, sencillez, servicio y serenidad.
Lo que tengo, un corazón muy agradecido por mi familia, mis amigos, los sacerdotes que me han acompañado y me acompañan, por este pueblo argentino, que me ha recibido y enriquecido. Tengo muchos caminos para recorrer y perfeccionar. Con el jubileo que hoy celebro se abren nuevas puertas y nuevos caminos que deseo recorrer contigo Madre, en el misterio del amor de Dios.

Por eso, en alabanza la santísima Trinidad y con la firme voluntad de seguir a Cristo en el camino de los consejos evangélicos, yo Ángela, renuevo los votos de castidad pobreza y obediencia según las constituciones de las Misioneras de la Inmaculada Padre Kolbe.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.


A todos gracias por acompañarme en este día de mi vida muy importante. Es el día de la acción de gracias a Dios que me llamó a seguirlo sosteniéndome siempre en mis luces y en mis sombras. Fue este amor grande que me llamó y me trajo hasta aquí, en esta tierra bendita y entre ustedes, que los amé siempre de corazón. Es por eso que hoy me permito de hacerles un pedido: sumarse a mi acción de gracias, que por medio de la Virgen, nuestra Señora de la Merced, deseo elevar eterna fidelidad de Dios.