
Resucitar… triunfar sobre la muerte, abrirnos la puerta de la Vida Eterna, a una Vida Plena… Jesús lo vivió, una vez y para siempre… hoy nos invita a resucitar a nosotros también: Resucitar cada día al levantarnos y dar gracias por lo nuevo que viviremos en esas horas. Resucitar al ver a los demás y sonreírles con un “buen día”. Resucitar al salir de casa y sumarnos al mundo ya en movimiento. Resucitar al subir al medio de transporte y ceder el asiento, al solidarizarnos con el compañero de viaje en su realidad, en sus sentimientos. Resucitar al llegar a destino y demostrar amabilidad, cercanía, cordialidad. Resucitar cuando el día sigue avanzando y las fuerzas van decayendo. Resucitar al volver al hogar que nos acoge. Resucitar al descansar y darnos cuenta, revisando el día, que hemos sido portadores de algo distinto y que el mundo – tal vez un poco muerto a nuestro alrededor- ha cobrado un color distinto: el color de la Vida Verdadera.
María Silvia