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100 años de la MI - Nuestro Movimiento

En este año, 2017 celebramos los 100 años de fundación de la Milicia de la Inmaculada. Es una invitación a conocer más de cerca nuestro Movimiento y renovar la alegría de pertenecerle.

“El único deseo de la Inmaculada es el de elevar el nivel de nuestra vida espiritual hasta las más altas vetas de la santidad” (EK 1220). San Maximiliano Kolbe empieza oficialmente la Milicia de la Inmaculada (M.I.) el 16 de octubre de 1917, en Roma. La piensa como “una asociación pública de fieles, internacional, conscientes de la vocación de todos los cristianos a la santidad personal y a la evangelización” (Art. 1de los Estatutos Generales de la Milicia de la Inmaculada). Y la llama” Milicia”. ¿Por qué elige este lenguaje de combate?  Lo explica en uno de sus escritos: “Se llama Milicia porque aquel que se consagra a la Inmaculada como dócil instrumento en sus manos llega a ser dinámico, creativo, emprendedor en todos los aspectos de su vida cristiana, hasta alcanzar las más altas vetas de la santidad”. (EK  556). “Milicia” indica conquista, avanzada, lucha en primera línea. Un continuo combate, como se muestra la vida humana en la Biblia desde sus primeras páginas. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya” (Gen 3, 1 5).

La condición, el fundamento y el punto focal de pertenencia al Movimiento MI es el acto de ofrecimiento a María de modo ilimitado, incondicional e irrevocable. Esta consagración es la gran idea fuerza sobre la cual el padre Kolbe ha fundado su existencia cristiana y religiosa y toda su actividad misionera. Donarse como “propiedad” a la Inmaculada,” ser posesión suya”, es la espiritualidad simple y profunda de la MI, es decir, el modo de ser cristianos en la Iglesia viviendo “a  través de Ella”, para “tener  y donar el más puro amor a Dios y al hombre hasta el sacrificio de la vida, si fuera necesario” (EK 1231).
En el año 1970, el Papa Pablo VI, encontrándose en el santuario mariano de Bonaria –Cerdeña, Italia-, decía: “Si queremos ser cristianos, debemos ser marianos, es decir reconocer  la relación esencial, vital, providencial, que une la Virgen a Jesús, y que nos abre el camino que conduce a Él”.
Parece un eco de la visión del padre Kolbe para la MI, que no se reduce a una devoción mariana, ni tampoco a una simple pertenencia  a una asociación eclesial, sino que “consiste en la vinculación con la Inmaculada, nuestra Mediadora universal  ante  Jesús” (Art. 3 de los Estatutos Generales de la MI.)
Por lo tanto, la Milicia de la Inmaculada es una toma de conciencia de la plenitud de la vocación humana  y cristiana del creyente. La MI es un camino de vida y de crecimiento que el padre Kolbe encuentra  para sí mismo y lo propone a todos los hombres para que cada uno pueda descubrir y realizar el proyecto de Dios para su vida. Por eso la finalidad del Movimiento, universal como su misión, consiste en el colaborar en la conversión y la santificación de todos, procurando la máxima gloria a la Santísima e indivisible trinidad.  (Art 2 de los Estatutos  Generales de la MI).

 

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