1. Inizio pagina
  2. Contenuto della pagina
  3. Menu principale
  4. Menu di Sezione
  1. IT
  2. EN
  3. ES
  4. FR
  5. PT
  6. PL
Contenuto della pagina

Oraciones Varias

Varias oraciones

  1. Bienaventuranzas del misionero
  2. Estoy en misión porque...
  3. Por el Papa Francisco
  4. Oración para escuchar la Palabra de Dios
  5. Ámame como eres
  6. Oración de fin y principio de año
  7. Bendición de la Mesa Navideña
  8. Tenemos necesidad de Ti, María
  9. Oración de Consagración al Mundo a la Virgen de Fátima (Papa Francisco 2013)
  10. A María primera Misionera
  11. A Nuestra Señora de la Misión (Cardenal Eduardo Pironio)
  12. María Misionera
  13. Dime quien eres (Maximiliano Kolbe)
  14. Déjate conducir (Maximiliano Kolbe)
  15. La vida es... (Madre Teresa de Calcuta)
  16. María del Buen Mate
  17. ¿Quién eres Jesús? (Madre Teresa de Calcuta)
  18. El sufrimiento
  19. Lo más importante es...
  20. Oración a Jesús para pedir por la Patria
  21. Recibí Señor
  22. Virgen de la Esperanza
  23. Oración Jubilar de Consagración (Virgen de Fátima)
 

Bienaventuranzas del misionero

Bienaventurado el misionero que vive enamorado de Cristo,
que se fía de El como de lo más necesario y absoluto,
porque no quedará desilusionado.

Bienaventurado el misionero que cada mañana dice “Padre Nuestro”,
llevando en su corazón todas las razas, pueblos y lenguas,
porque no se conformará con una vida mezquina.

Bienaventurado el misionero que mantiene su ideal y su ilusión por el Reino
y no pierde el tiempo en cosas accidentales,
porque Dios acompaña a los que siguen su ritmo.

Bienaventurado el misionero que se sabe necesario donde la Iglesia lo reclama,
pero que en ningún lado se siente indispensable,
porque experimentará el gozo del servicio gratuito.

Bienaventurado el misionero que no tiene nada y lo que es y posee
lo gasta en el servicio de sus hermanos,
porque Cristo será toda su riqueza.

Bienaventurado el misionero obediente, que sabe poner su oído
en el Corazón de Dios para escuchar sus deseos,
porque el Espíritu lo ayudará a discernir los acontecimientos.

Bienaventurado el misionero con un corazón puro y transparente,
que sabe descubrir el Amor y la ternura de Dios sin complicaciones,
porque Dios siempre se le revelará.

Bienaventurado el misionero que vive como peregrino
y no hace su tienda en esta tierra,
porque ya en esta vida gozará de la definitiva.

Bienaventurado el misionero que reconoce y acepta
sus limitaciones y debilidades y no pretende ser invencible,
porque Dios se complace en los humildes.

Bienaventurado el misionero que no se enorgullece de sus éxitos
y reconoce que el Espíritu hace todo en todos,
porque se verá libre de ataduras. Amén.

 
.
 

Estoy en misión porque...

Estoy «en misión», porque...quiero difundir en el mundo
los valores evangélicos, expresión del reino de Dios. (R. Mi. 20)

Estoy «en misión», porque...se que no anuncio una verdad humana,
sino la Palabra de Dios, que posee una misteriosa potencia. (R. Mi. 38)

Estoy «en misión», porque...descubro que los gestos de caridad
dan testimonio de que el amor es la fuerza de la misión. (R. Mi. 60)

Estoy «en misión», porque...creo que el Señor me llama
a salir de mí mismo y a compartir con los otros los dones que poseo,
comenzando por lo más precioso que tengo: la fe. (R. Mi. 49)

Estoy «en misión», porque...creo que el mejor servicio que se pueda hacer
a los hombres y mujeres de hoy es el anuncio del Evangelio. (R.Mi. 58) Amén.

 
.
 

Por el Papa Francisco (Gabriela Rodríguez)

Virgen Inmaculada, Madre de Dios y de la Iglesia,
nos unimos en oración para poner bajo tu cuidado
a nuestro padre y pastor, el Papa Francisco.
Te pedimos que lo protejas y lo guíes
con la fuerza del Espíritu Santo para que sea,
para todas las personas, un signo
claro de tu amor y tu misericordia.
Que bajo su guía lleguemos a ser
una Iglesia de corazón abierto,
donde todos los hombres encuentren su lugar.
Una Iglesia que cobije a los que sufren, a los enfermos,
los perseguidos y los excluidos,
a las familias, a los que no tienen trabajo,
a quienes padecen adicciones…
Una Iglesia que es Madre, que sabe
reír, alegrarse, celebrar y caminar unida
anunciando la belleza del Evangelio de Jesús.Amén.

 
.
 

Oración para escuchar la Palabra de Dios

Ayúdanos, Espíritu Santo, a hacer silencio en nuestro interior
para poder escuchar con atención y provecho,
la Palabra de Dios, hoy.
Creemos, Jesús Maestro, que tu Palabra es espíritu y vida:
asístenos con tu gracia para que seamos oyentes,
comunicadores y servidores de tu Verdad.
Tú, que has venido al mundo
para anunciarnos el Amor del Padre,
acrecienta nuestra Fe.
Tú, que has proclamado feliz a quien
escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica,
enséñanos a seguir el ejemplo de la Virgen María,
guardando como Ella tu Palabra en nuestro corazón.
Concédenos la sabiduría del Espíritu Santo
de modo que, a semejanza de los pequeños del evangelio,
podamos progresar –cada día- en el conocimiento
de los misterios del Reino.
Suscita entre nosotros nuevos apóstoles y testigos,
para que tu Palabra se difunda y tu salvación pueda llegar
hasta los confines de la tierra.
Gloria a Ti, Jesucristo, Palabra Viviente de Dios. Amén.

 
.
 

Ámame como eres

Conozco tu miseria, conozco los combates y tribulaciones de tu alma,
la fragilidad y las enfermedades de tu cuerpo.
Conozco tu cobardías, tus pecados, tus desfallecimientos.
Pero, a pesar de todo, te digo:
dame tu corazón, ámame como eres.

Si esperas ser un ángel para amar, no me amarías jamás.
Aun cuando recayeras en las mismas faltas,
que quisieras no cometer nunca;
aun cuando fueras cobarde en la practica de la virtud,
no permito que me niegues tu amor. Hijo mío déjame que te ame.

Quiero tu corazón, quiero formarte; pero , mientras tanto, te amo como eres.
Y anhelo que tu hagas lo mismo.
Deseo ver, desde el fondo de tu miseria, elevarse y crecer tu amor.

Amo en ti hasta tu misma debilidad. Amo el amor de los imperfectos.
Quiero que, desde tu inteligencia, se eleve continuamente este grito: “ Señor , te amo”.
Es el canto de tu corazón que mas me agrada.
¿Acaso necesito de tu ciencia, de tus talentos? No son virtudes lo que busco.
Si te las concediera, tu amor propio pronto las debilitaría, por ello, no te inquietes.

Hubiera podido destinarte a grandes cosas, pero no:
tu serás el servidor inútil. Acepto de ti lo poco que tienes.
Yo te he creado para el Amor: ¡Ama!

.
 

Oración de fin y principio de año

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de Vos.
Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible
y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas
que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades
nuevas los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y
aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.
También, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando 
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia,
la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.
Abrí mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de Vos.
Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad. Amén.

 
.
 

Bendición de la Mesa Navideña

Hoy, Nochebuena, tenemos, de manera especial y como centro
de nuestra familia a Jesucristo, nuestro Señor.
Vamos a encender un cirio en medio de la mesa para que
ese cirio nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos
enviado a su Hijo Jesucristo.

Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo.
T:Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos.
T: Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios.
T: Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás.
T: Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir,
T: Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti.
T: Señor, te damos gracias.

Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús.
T: María, te damos gracias.

Gracias San José, por cuidar de Jesús y María.
T: San José, te damos gracias.

Gracias Padre por esta Noche de Paz, Noche de Amor, que
Tú nos has dado al darnos a tu Hijo, te pedimos que nos bendigas, que bendigas
estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar, y bendigas las manos que
los prepararon, por Cristo Nuestro Señor.
T: Amén.

 
.
 

Tenemos necesidad de Ti, María

Tenemos necesidad de ti María,
tenemos necesidad de tu fe,
que no se explica, sino que se vive.
Creíste y te entregaste,
tú fuiste pobre de palabras,
pero ricas de obras;
pobre de cosa humanas, pero rica de Dios,
tú creíste y viviste en el amor.
Quien ama no tiene miedo de donarse,
quien cree, no tiene miedo de arriesgar.
Tú nos invitas a escuchar a Dios,
a recibir cada día su salvación,
a vivir plenamente, nuestra fidelidad,
a tomar en serio, nuestro compromiso.
Tú eres la vida de humildad
que le gusta a Dios,
el camino de sencillez que lleva a El,
la vida de servicio a los hermanos.
María, mira nuestra vida,
nuestros esfuerzos, fracasos,
progresos y debilidades.
Que nos dejemos amar como somos.
Ayúdanos a ser un signo auténtico
para los hombre de hoy. Amén.

 
 

Oración de Consagración al Mundo a la Virgen de Fátima (Papa Francisco 2013)

Bienaventurada María Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse
con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre
el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros
es precioso a tus ojos y que nada de lo que
habita en nuestros corazones es ajeno a ti.

Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostiene e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección
por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo,
el Señor nuestro Jesús. Amén.

 
.
 

A María primera Misionera

María Santísima, primera misionera de Jesús,
que te encaminaste rápidamente por las montañas de Judea,
llevando la salvación a la casa del Precursor, infunde en nosotros tu mismo ardor apostólico.

Haznos dóciles instrumentos de la misericordia divina
para la humanidad que sufre bajo el peso del pecado.
Haznos capaces de llevar la sonrisa donde reina el dolor,
encender la esperanza donde hay desesperación,
asegurar la salvación donde triunfa el mal.

Que podamos fortalecer la fe vacilante
y la esperanza debilitada;
sobre todo, que seamos ejemplo de un amor sin límites.
Que sepamos aconsejar con humildad y dulzura a los pecadores,
conmover los corazones endurecidos,
enseñar el camino hacia el cielo a los pequeños y a los sencillos,
reavivar en los buenos el deseo de la santidad.

Acepta nuestra ofrenda cotidiana de los sufrimientos, 
disgustos, humillaciones y esperanzas y, después de haberlos purificado, 
tu misma preséntalos a tu Hijo.
Y ya que te hemos honrado en esta tierra, 
haznos dignos de gozarte en la gloria eterna de los cielos. Amén.

 
.
 

A Nuestra Señora de la Misión

 Virgen de la Buena Nueva:
recibiste la Palabra y la practicaste.
Por eso fuiste feliz y cambió la historia.
Virgen de la misión y del camino,
la que llevó a la casita de Isabel la Salvación
y a los campos de Belén la Luz del mundo.
Gracias por haber sido misionera.
Por haber acompañado a JEsús en el silencio
y la obediencia a su Palabra.
Gracias porque tu misión fue hasta la cruz
y hasta el Don del Espíritu en Pentencostés.
Allí nació la Iglesia misionera.

    Virgen de la misión:
también nosotros viviremos en misión.
Que toda la Iglesia se renueve en el Espíritu.
Que amemos al Padre y al hermano.
Que seamos pobres y sencillos,
presencia de JEsús y testigos de su Pascua.
Que al entrar en cada casa comuniquemos la paz,
anunciemos el Reino y aliviemos a los que sufren.
Que formemos comunidades orantes,
fraternas y misioneras.
Virgen de la Reconciliación:
nuestra Iglesia peregrina
quiere proclamar la fe con la alegría de la Pascua
y gritar al mundo la esperanza.
Por eso se hunde en tu silencio, tu comunión y tu servicio.
Ven con nosotros a caminar. Amén. Que así sea.

 
.
 

María Misionera

María, primera misionera de Jesús, te encaminaste rápidamente por las montañas de Judea, llevando la salvación a la casa de tu prima Isabel, infunde en nosotros tu mismo ardor misionero. Ayúdanos a crecer como comunidad, que seamos una gran familia donde cada uno encuentre su lugar. Que tengamos siempre las puertas abiertas de nuestros corazones para aceptar al que es diferente y sentarnos juntos a celebrar el don de ser comunidad. Hacenos capaces de llevar la sonrisa donde reina el dolor, encender la esperanza donde hay desesperación, asegurar la salvación donde triunfa el mal. Que podamos fortalecer la fe vacilante y la esperanza debilitada, sobre todo, que seamos un ejemplo de un amor sin límites. Que sepamos aconsejar con humildad y dulzura a los pecadores, conmover los corazones endurecidos, enseñar el camino hacia el cielo a los pequeños y a los sencillos, reavivar en los buenos el deseo de santidad. Amén. 

 
.
 

Dime quien eres (Maximiliano Kolbe)

Oh Inmaculada, Reina del cielo y de la tierra,
sé que soy indigno de acercarme a Ti, de venerarte;
pero porque te amo, te suplico que me digas quién eres.
Deseo ardientemente conocerte para amarte más plenamente.  
Deseo hacerte conocer para que sean muchos los que te amen.  
Deseo que cuanto antes reines en todos los corazones, presentes y futuros.
Algunos no conocen tu nombre; otros, oprimidos por sus pecados,
no se atreven a elevar su mirada hacia Ti;
otros piensan que tu presencia no es necesaria para alcanzar la finalidad de la vida.
Muchos te aman, te veneran, pero son pocos los que están dispuestos a dar todo por tu amor:
el trabajo, el sufrimiento, hasta sacrificar la propia vida.
Que todos los hombres te reconozcan como Madre, y que todos, a través tuyo,
se sientan hijos de Dios y se amen como hermanos. Amén.

 
.
 

Déjate conducir (Maximiliano Kolbe)

No pongas nunca la confianza en ti mismo: en todo confía totalmente en la misericordia divina
que te conduce por medio de la Inmaculada. Confía totalmente en la Inmaculada.

DÉJATE CONDUCIR POR LA INMACULADA
Déjate conducir en sus manos. En las manos  de la Inmaculada todo lo puedes.
Confía a Ella lo que no sabes  o no sabes hacer y lograrás hacer sólo lo que es para la gloria de Dios.
Ella no rechaza nada a los pecadores, como Jesús no rechaza nada a Ella.
 A través de la Inmaculada alcanzarás la santidad.

DÉJATE CONDUCIR...
No te preocupes por nada. No pierdas nunca la esperanza.
Confía todo, todo a Ella. Confiale todas tus dificultades  e incertidumbres.
Déjate conducir en la paz; porque no eres tú,
sino que es la gracia de Dios que hace todo con tu colaboración.
Lucha sin cansarte contigo mismo para hacer no lo que quieres tú sino lo que Dios quiere de Ti.
Abandónate totalmente en las manos de Dios a través de la Inmaculada sin límites. 

DÉJATE CONDUCIR...
Déjate conducir por Ella sin poner barrera....
Acude a Ella en todo. Piensa en Ella con confianza y  Ella se recordará de ti.
No te desanimes adelante de las dificultades;
Confía en Ella, confía en la Inmaculada y colabora.

DÉJATE CONDUCIR...
Confianza ilimitada pues Ella no permitirá que nada vaya perdido.
¿Por qué te preocupas y te pones triste?
Dona todo a la Inmaculada. Confía en Ella ilimitadamente.
Déjate conducir con confianza, con Fe y Amor

 
.
 

La vida es... (Madre Teresa de Calcuta)

La vida es una oportunidad, aprovéchela.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es es un misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, enfréntala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela. Amén.

 
.
 

María del Buen Mate

Del mate de las frías madrugadas, 
del mate de las tardes otoñales.
Del mate de las noches de estudiante, 
del mate de la espera...

“María del buen mate”
del mate del amigo y del encuentro,
del mate que reemplaza los almuerzos, d
el mate que calienta en los inviernos,
del mate que reúne y que celebra.

“María del buen mate”
del mate que dispone el corazón, 
del mate que intercambia la palabra,
del mate que serena las rencillas.

“María del buen mate”
del mate que está siempre dispuesto, 
del mate que nunca se reciente,
del mate que se alegra de ser usado,
del mate que se brinda a toda hora.

“María del buen mate”
Enseñanos a tomar mate.
Que no sea el mate del rito y la rutina,
que sea el mate del amor fraterno,
que nos deje el sabor a vida nueva.
Que sea el mate que  “pierde el tiempo”, 
cuando, hay otro que quiere compartirlo.  

Que sea el mate que celebra siempre,
al amigo oportuno que se acerca.
Que sea el mate creador de espacios,
donde el otro encuentre la paz y la confianza.  
Que sea el mate que suavice las heridas,
y acorte horas de cansancio y soledades.
Que sea el mate una buena nueva,
un canto a la amistad, un modo de amar la vida.  Amén

 
.
 

¿Quién eres Jesús? (Madre Teresa de Calcuta)

¿Quién eres Jesús?

Eres Palabra que debe ser proclamada;
verdad que debe ser dicha;  
luz que debe ser encendida;
vida que debe ser vivida.            
     
Jesús, eres amor que debe ser amado;              
alegría que debe ser compartida;              
paz que debe ser apreciada;              
Pan de vida que debe ser comido.                

Jesús, eres el hambriento que debe ser alimentado;
el desnudo que debe ser vestido;  
el sin casa que debe ser cobijado;              
el solitario que debe ser acompañado.                

Jesús, eres el despreciado que debe ser acogido,
el preso que debe ser visitado,
el ignorante que debe ser enseñado;             
el enfermo que debe ser consolado.   

¿Quién eres Jesús?

 
 

El sufrimiento

El sufrimiento, Señor siempre me ha dado miedo...
y me lo sigue dando.
Pero debo confesar que el sufrimiento también me ha madurado
que algo ha cambiado en mí.
Creía yo que mi seguridad se fundaba en la vitalidad física y en el éxito.
Sentía mi vida como si fuera un derecho, como una perspectiva sin fin,
como si nunca hubiera de morir.
Pero la brutalidad del sufrimiento ha destrozado mis sueños
y ha echado por tierra mis seguridades.
Estoy descubriendo una realidad distinta,
una realidad más profunda.
He aprendido a reflexionar y a contemplar.
He descubierto el corazón de la vida;
la importancia de amar y ser amado;
la íntima satisfacción de poseer una profunda sensibilidad
y una fe más verdadera.
Pero no es fácil, Señor y tú lo sabes,
transformar el sufrimiento en sendero de vida. Amén

 
.
 

Lo más importante es...

Lo más importante no es:            
que yo te busque, sino que Tú me buscas en todos los caminos (Gn. 3,9),
Que yo te llame por tu nombre, sino que Tú tienes el mío tatuado en la palma de tu mano (Is. 49,16),
Que yo te grite cuando no tengo ni palabra, sino que Tú gimes en mí con tu grito (Rom. 8,26),
Que yo tenga proyectos para ti, sino que Tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc. 1,17),
Que yo comprenda, sino que Tú me comprendas en mi último secreto (1Cor. 13,12),
que yo hable de ti con sabiduría, sino que Tú vives en mí y te expresas a tu manera (2 Cor. 4,10),
que yo te guarde en mi caja de seguridad, sino que yo soy una esponja en el fondo de tu océano.
Que yo te ame con todo mi corazón y con todas mis fuerzas,
sino que Tú me amas con todo tu corazón y con todas tus fuerzas (Jn. 13,1),
que yo trate de animarme y de planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jr. 20,9) .

Porque ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte... si Tú no me buscas, me llamas y me amas primero?
El silencio agradecido es mi última palabra y mi mejor manera de encontrarte.  Amén

 
 

Oración a Jesús para pedir por la Patria

Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos heridos y agobiados.
Precisamos tu alivio y fortaleza.
Queremos ser nación, una nación
cuya identidad sea la pasión por la verdad
y el compromiso por el bien común.
Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios
para amar a todos sin excluir a nadie,
privilegiando a los pobres
y perdonando a los que nos ofenden, 
aborreciendo el odio y construyendo la paz.  
Concédenos la sabiduría del diálogo
y la alegría de la esperanza que no defrauda.
Tú nos convocas. Aquí estamos, Señor,
cercanos a María, que desde Luján nos dice:
¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia te necesitamos. Amén. 

 
.
 

Recibí Señor

Recibí Señor nuestros miedos, inquietudes, ansiedades, inseguridades
y transformalos en confianza.
Recibí Señor nuestro sufrimiento, dolores, incomprensiones
y transformalos en crecimiento.
Recibí Señor nuestro silencio
y tranformalo en adoración.
Recibí Señor nuestras crisis, inmadureces, inconsistencias,
y transformalas en madurez.
Recibí Señor nuestras lágrimas, congojas
y transformalas en plegarias.
Recibí Señor nuestras impaciencias, broncas, enojos, ira
y transformalas en intimidad.
Recibí Señor nuestro desaliento, desilusiones, fracasos, desánimos
y transformalos en fe.
Recibí Señor nuestra soledad
y transformala en contemplación.
Recibí Señor nuestras amarguras, angustias, bajones
y transformalas en paz del alma.
Recibí Señor nuestra desesperanza, nuestra espera
y transformala en esperanza.
Recibí Señor nuestros sacrificios, renuncias, nuestra muerte
  y tranformalos en resurrección. Amén.

 
 

Virgen de la Esperanza

Virgen de la Esperanza, Madre de los pobres, Señora de los que peregrinan.
Hoy te pedimos por la misión. Haznos dóciles instrumentos de la misericordia divina
para la humanidad que sufre bajo el peso del pecado.  
Haznos capaces de llevar la sonrisa donde reina el dolor,
encender la esperanza donde hay desesperación,
asegurar la salvación donde triunfa el mal.
Que podamos fortalecer la fe vacilante y la esperanza debilitada;
sobre todo,que seamos ejemplo de un amor sin límites.
Que sepamos aconsejar con humildad y dulzura a los pecadores,
conmover los corazones endurecidos, enseñar el camino hacia el cielo
a los pequeños y a los sencillos, reavivar en los buenos el deseo de santidad.
Acepta nuestra ofrenda cotidiana de los sufrimientos, disgustos, humillaciones y esperanzas,
para que se abran los corazones de todos nuestros hermanos.
Virgen de la misión: también nosotros viviremos en misión.
¡Ven con nosotros a caminar! Amén.

 

Oración Jubilar de Consagración (Virgen de Fátima)

¡Salve, Madre del Señor,
Virgen María, Reina del Rosario de Fátima!
Bendita entre todas las mujeres,
eres la imagen de la Iglesia vestida de la luz pascual,
eres la honra de nuestro pueblo,
eres el triunfo sobre la marca del mal. Profecía del Amor misericordioso del Padre,
Maestra del Anuncio de la Buena Nueva del Hijo,
Señal del  Fuego ardiente del Espíritu Santo,
enséñanos, en este valle de alegrías y dolores,
las verdades eternas que el Padre revela a los pequeños. Muéstranos la fuerza de tu manto protector.
En tu Inmaculado Corazón,
sé el refugio de los pecadores
y el camino que conduce hacia Dios. Unido/a a mis hermanos,
en la Fe, la Esperanza y el Amor,
a ti me entrego.
Unido/a a mis hermanos, por ti, a Dios me consagro,
oh Virgen del Rosario de Fátima. Y, en fin, envuelto/a en la Luz que de tus manos proviene,
daré gloria al Señor por los siglos de los siglos. Amén.

 
.