Es ya el 2º año, que estoy compartiendo en el grupo de la M.I. , el pedido de la Virgen María, los cinco primeros sábados de cada mes; que en Tandil se hace desde agosto a diciembre, me ha tocado hacerlo participando activamente, comenzando con el rezo del Santo Rosario, una reflexión mariana, y la contemplación y meditación; al Santísimo Sacramento. Participo cantando en un corito que se formó para tal fin, luego terminamos con la Santa Misa.
Durante todo ese tiempo, corre un torrente de oración, capaz de transformarnos y cambiar la faz de la tierra. En el silencio, buscamos contemplar el amor y la misericordia que Dios tiene para cada uno de nosotros. Tal vez me siento como el campesino al cual el Santo Cura de Ars, le pregunta ¿Por qué va a la iglesia todos los días a la misma hora, y no pronuncia ninguna oración?...: “Yo lo miro y El me mira.” Entonces siento que queremos dejarnos guiar por María, que nos ayude con su materna intersección a seguir cada día a su hijo, Jesús, y de esta comunión plena con Èl, brotan de la Vida de la Iglesia, la comunión entre todos mis hermanos, el compromiso de anunciarlo y ser testimonio de su Palabra, el ardor de la caridad por todos, y en especial por los “pobres y pequeños”.
Y así como María, servidora humilde, recuperar la Vida, y saber vivir la Verdadera alegría que viene de Dios, y que para “El no hay nada imposible”.
Hilda Di Nucci
(Voluntaria de la Inmaculada Padre Kolbe, Tandil. Argentina)

