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Fundador de Niepokalanów

San Maximiliano Kolbe no limita su corazón solo a sí mismo,ni a su propia familia, a los parientes, a los vecinos, a los amigos, sino que abraza al mundo entero...  para todos él deseaba una felicidad verdadera...  un amor que no pone límites: 
“la felicidad de todos los hombres en Dios a través de la Inmaculada: este es nuestro sueño...”  (EK 1088).

Algunos datos históricos:
Cuando se firma la donación  del terreno, (por parte del príncipe Giovanni Druck Lubecki),  el 1 de Octubre de 1927, inmediatamente se da inicio a la construcción del convento-editorial: Niepokalanów.  El 31 de Octubre Niepokalanów se erige canónicamente por parte de la Sagrada Congregación de Roma.  El 11 de Noviembre el Padre Kolbe, desde Varsovia, dicta el siguiente telegrama a su hermano, el P. Alfonso, quien todavía se encuentra en Grodno: 
“El Sábado Santa Misa en Niepokalanów.  ¡Gloria a la Inmaculada!” (EK179).
 
Uno de los problemas más urgentes era el de trazar algunas líneas de formación para aquellos jóvenes que deseaban consagrarse totalmente a Dios en aquella comunidad franciscana.
Deja algunos principios base:
“más allá de todo... se exige la voluntad sincera de consagrarse a Dios y a su Santísima Madre Inmaculada” (EK 183).
El Padre Lorenzo cuenta:
“Yo tenía 26 años y el mundo me pertenecía.  Había terminado mis estudios,estaba saboreando la idea de un trabajo interesante y no me quedaba corto en cuanto a las amigas.  Luego, en abril de 1929, alguien me dio un ejemplar de la publicación de Niepokalanów.  Leí allí un aviso que decía: «¡Las puertas de la ciudad de María están siempre abiertas! ¡Entren por esas puertas todos los jóvenes que aspiran a servir a María, sin considerar el costo! Es en el trabajo continuo, en la renuncia de sí mismos, en la penitencia, que se encuentra el camino a esa paz que el mundo no puede dar».  A pesar dela oposición familiar, solicité la admisión.  No tengo la carta que recibí del Padre Maximiliano, pero en sustancia, decía: «Mi querido hijo, estás aceptado.  Ven lo más pronto que puedas.  No te preocupes por traer mucho equipaje.  Tú eres más importante que lo que posees.  Con talque tu deseo sea servir a Dios a través de María Inmaculada, eso es suficiente»”. 

En Niepokalanów las vocaciones van en aumento: 
“Aquí en Niepokalanów en este momento viven 67 hermanos (incluidos los aspirantes), 33 seminaristas (candidatos al sacerdocio) y  2 padres. Una familia bastante numerosa.  Pedimos una oración, para que no pongamos obstáculos a los planes de la Inmaculada” (EK 214 P.S.).
 
Dice el Padre Anselmo:
“Era realmente la persona más feliz cuando reinaba la pobreza más grande. Decía que una Orden religiosa debía ser una escuela de santidad, y que el convento debe irradiar simplicidad, penitencia y pobreza”.
De la MI señala:
“Más allá de todo, sería necesario dedicar un poco más de energía a la causa dela Milicia”.
Subrayaba la esencialidad de la consagración a la Inmaculada como acto puramente interior, la importancia de la Medalla Milagrosa como signo externo del ofrecimiento de sí mismos a Ella.
“Todos los medios, con tal de que sean legítimos: así pues, la prensa periódica y no periódica, la radio, la literatura, el arte... el cuidado del desarrollo pleno de los dones del Buen Dios...  dados a cada hombre, según las leyes de Dios, y así auxiliar a todos, en todas las clases de la sociedad humanas...” (EK200).
 
Su empeño de perfección nace de la exigencia de expresar concretamente el amor de Dios.
“Si amas a la Inmaculada, si tu corazón arde de gratitud a Ella, ¡ofrece tu contribución para esta obra según tus fuerzas! ¡Todos los lectores de “El Caballero” sean celosos  en la conquista del mundo para la Inmaculada!” (EK 1140).
 
Celebra con alegría y gratitud las maravillas del amor de Dios que dura desde la eternidad y se prolonga en el tiempo con tantos signos.
“¿Quién se atrevería a suponer que tú, Dios Infinito y Eterno, me has amado desde hace siglos, mejor dicho, desde antes de los siglos?”  (EK 1145).
 
Finalmente invoca la misericordia materna de María sobre aquellos que no la aman.
“Tú extenderás tu mano también hacia ellos... y con todas sus fuerzas harán conocer toda gracia concedida por ti y así, en los corazones de todos aumente la confianza y el amor hacia ti, Madrecita” (EK 1146).