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Familia

Papa Francisco habla a la familia

 

¡Tres palabras claves! 
"Para llevar adelante la familia es necesario usar tres palabras :permiso, gracias, perdón. ¡Tres palabras clave!
Pedimos permiso para ser respetuosos en la familia. “¿Puedo hacer esto? ¿Te gustaría que hiciese eso?”. Con el lenguaje de pedir permiso. ¡Digamos gracias, gracias por el amor! Pero dime, ¿cuántas veces al día dices gracias a tu mujer, y tú a tu marido? ¡Cuántos días pasan sin pronunciar esta palabra: Gracias! Y la última: perdón: Todos nos equivocamos y a veces alguno se ofende
en la familia y en el matrimonio, y algunas veces –digo yo- vuelan los platos, se dicen palabras fuertes, per escuchen este consejo: no acaben la jornada sin hacer las paces. ¡La paz se renueva cada día en la familia! “¡Perdóname!”. Y así se empieza de nuevo. Permiso, gracias, perdón. ¿Lo decimos juntos? (Responden: Sí). ¡Permiso, gracias, perdón! Usemos estas tres palabras en la familia. ¡Perdonarse cada día!".
(del discurso del papa Francisco a las familias en Peregrinación a Roma en el Año de la Fe, Plaza San Pedro, 26 de octubre 2013 )

"Si falta el amor, falta la alegría
En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús". (Carta de papa Francisco a las familias, 2 de febrero 2014)

El desafío de los esposos cristianos
“Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos." (Del Discurso de papa Francisco a los novios, Plaza San Pedro, 14 febrero 2014)

"La Iglesia y la sociedad necesita familias felices". (tweet 3/10/2014 - @Pontifex_es)

"En la familia nos formamos como personas. Cada familia es una piedra viva en la construcción de la sociedad". (tweet 23/10/2014 - @Pontifex_es)

"¡Qué importante es el trabajo: para la dignidad humana, para formar una familia, para la paz!". (tweet 11/11/2014 - @Pontifex_es)

"La familia es una comunidad de amor, en la que aprendemos a relacionarnos con los demás y con el mundo". (tweet 9/12/2014 - @Pontifex_es)

"¡Qué importante es aprender a escuchar! El diálogo entre esposos es esencial para que una familia viva en paz". (tweet 16/12/2014 - @Pontifex_es
 
"Con vistas al Sínodo sobre la familia, que tendrá lugar en el mes de octubre, he decidido dedicar las catequesis de este año a reflexionar sobre la familia, este gran don que Dios dio al mundo desde el principio de la creación. La cercanía de la Navidad nos recuerda que Dios quiso nacer en una familia, en un pequeño y apartado pueblo del Imperio Romano. Jesús permaneció en Nazaret alrededor de 30 años, llevando una vida normal, en el seno de una familia israelita piadosa y trabajadora. Alguno puede pensar: Si vino a redimir al mundo, qué manera de perder el tiempo, ¿no? Y, sin embargo, lo hizo así. Entre otras costumbres de la vida cotidiana, se dedicó al cumplimiento de los deberes sociales y religiosos, el trabajo con José, la escucha de la Escritura y el rezo de los salmos. María y José acogieron con amor a Jesús, teniendo que superar muchas dificultades. Por ello, la suya no era una familia irreal, de fábula. Cuánto podemos aprender de María y de José, y especialmente de su amor a Jesús. Ellos nos ayudan a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de toda familia. Cada vez que una familia, en cualquier parte del mundo, acoge este misterio, en ella actúa el misterio del Hijo de Dios que viene a salvar el mundo". (Audiencia General - Plaza de San Pedro - Miércoles 17 de diciembre de 2014)

"La familia cristiana es misionera: anuncia al mundo el amor de Dios".  (tweet 28/12/2014 - @Pontifex_es

"El mensaje que proviene de la Sagrada Familia es sobre todo un mensaje de fe. En la vida familiar de María y José, Dios es verdaderamente el centro en la persona de Jesús. Por esto la Familia de Nazaret es santa, porque está centrada en Jesús. Cuando los padres y los hijos respiran juntos este clima de fe, poseen una energía que les permite afrontar pruebas también difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia, por ejemplo, el evento de la dramática huída a Egipto". (Ángelus, 28/12/2014)

"La familia es el tesoro más grande de un país. Esforcémonos todos en proteger y afianzar esta piedra angular de la sociedad". (tweet 16/1/2015 - @Pontifex_es

La familia es el hospital más cercano, cuando uno está enfermo lo cuidan ahí, mientras se puede. La familia es la primera escuela de los niños, es el grupo de referencia imprescindible para los jóvenes, es el mejor asilo para los ancianos. La familia constituye la gran «riqueza social», que otras instituciones no pueden sustituir... Y en la familia —de esto todos somos testigos— los milagros se hacen con lo que hay, con lo que somos, con lo que uno tiene a mano… y muchas veces no es el ideal, no es lo que soñamos, ni lo que «debería ser». Homilia Parque de los Samanes, Guayaquil Ecuador, 6 de julio de 2015


"... Es hermoso cuando las mamás enseñan a los hijos pequeños a mandar un beso a Jesús o a la Virgen. ¡Cuánta ternura hay en eso! En ese momento el corazón de los niños se convierte en espacio de oración. Y es un don del Espíritu Santo. Nunca olvidemos pedir este don para cada uno de nosotros, porque el Espíritu de Dios tiene su modo especial de decir en nuestro corazón «Abbà» — «Padre»; y nos enseña a decir «Padre» precisamente como lo decía Jesús, un modo que nunca podremos encontrar por nosotros mismos (cf.Gal4, 6). Este don del Espíritu se aprende a pedirlo y apreciarlo en la familia. Si lo aprendes con la misma espontaneidad con la que aprendes a decir «papá» y «mamá», lo has aprendido para siempre. Cuando esto sucede, el tiempo de toda la vida familiar se ve envuelto en el seno del amor de Dios, y busca espontáneamente el momento de la oración.
El tiempo de la familia, lo sabemos bien, es un tiempo complicado y lleno de asuntos, ocupado y preocupado. Es siempre poco, nunca es suficiente, hay tantas cosas por hacer. Quien tiene una familia aprende rápido a resolver una ecuación que ni siquiera los grandes matemáticos saben resolver: hacer que veinticuatro horas rindan el doble. Hay mamás y papás que por esto podrían ganar el Premio Nobel. De 24 horas hacen 48: ¡no sé cómo hacen, pero se mueven y lo hacen! ¡Hay tanto trabajo en la familia!" (Audiencia Gral del 26 de agosto 2015). Para leer el texto completo: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2015/documents/papa-francesco_20150826_udienza-generale.html

"... La sabiduría de los afectos que no se compran y no se venden es la mejor dote del genio familiar. Precisamente en la familia aprendemos a crecer en ese clima de sabiduría de los afectos. Su «gramática» se aprende allí, de otra manera es muy difícil aprenderla. Y es precisamente este el lenguaje a través del cual Dios se hace comprender por todos.
La invitación a poner los vínculos familiares en el ámbito de la obediencia de la fe y de la alianza con el Señor no los daña; al contrario, los protege, los desvincula del egoísmo, los custodia de la degradación, los pone a salvo para la vida que no muere. La circulación de un estilo familiar en las relaciones humanas es una bendición para los pueblos: vuelve a traer la esperanza a la tierra. Cuando los afectos familiares se dejan convertir al testimonio del Evangelio, llegan a ser capaces de cosas impensables, que hacen tocar con la mano las obras de Dios, las obras que Dios realiza en la historia, como las que Jesús hizo para los hombres, las mujeres y los niños con los que se encontraba. Una sola sonrisa milagrosamente arrancada a la desesperación de un niño abandonado, que vuelve a vivir, nos explica el obrar de Dios en el mundo más que mil tratados teológicos. Un solo hombre y una sola mujer, capaces de arriesgar y sacrificarse por un hijo de otros, y no sólo por el propio, nos explican cosas del amor que muchos científicos ya no comprenden. Y donde están estos afectos familiares, nacen esos gestos del corazón que son más elocuentes que las palabras. El gesto del amor... Esto hace pensar." (Audiencia Gral. del 2 de septiembre del 2015). Texto completo: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2015/documents/papa-francesco_20150902_udienza-generale.HTML
"No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad. Papa Francisco.