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Como descubrir la propia vocación

¿Te animás a recorrer tu propio camino?

Un síntesis de la reflexión de Rossella Bignami propuesta durante un retiro vocacional:
¿a dónde dirigir la mirada, que preguntas hacerse, por quien dejarse ayudar?
 

Son necesarias tres miradas para entender la propia vocación

1. Es necesario mirarse a uno mismo.
 Nuestra vocación está entretejida dentro nuestro desde el principio, hasta en las fibras más íntimas de nuestro cuerpo. Es importante conocerse, físicamente, psicológicamente, afectivamente. Conocer nuestros deseos, conocer los recursos de nuestra inteligencia, de nuestra fantasía, los bienes, los proyectos. Para encontrar el oro, se necesita excavar en profundidad, no se encuentra enseguida, y para encontrar los diamantes se necesita ir más en profundidad.
 La pregunta para la primera mirada podría ser: “¿Qué estoy buscando?” La pregunta de Jesús… decirnos con sinceridad nuestros deseos, esperanzas, sobre el sentido de la vida, cómo la queremos gastar, porque la vida es una y además es corta.

 

2. No basta con mirarnos solo a nosotros, es necesario mirar también “más allá”, mirar a Jesús.
Mirarlo a Él significa conocerlo, conocer su vida: su nacimiento, los años en Nazaret, el Bautismo, las tentaciones, los viajes… Lo que hizo, lo que dijo, cómo lo hizo, cómo lo dijo, cuando se apartó, cuando se manifestó. Aprender a conocerlo estando con Él, perder “el tiempo”, todas las relaciones necesitan de tiempo y cuidado. Es importante estar, estar en la Palabra, interrogarlo y dejarse interrogar, dejar que el Señor nos provoque, a veces nos incomode. El Espíritu Santo nos ayude a entrar en los misterios de la vida de Jesús. Sentiremos que el corazón se vivifica siempre más y nos sentiremos atraídos más hacia un camino, que hacia otro, porque la vocación es cuestión de enamoramiento. Si se ama a Jesús se deja la orilla,  no se detiene porque hay un amor más grande que atrae, irresistible. Como cuando uno se enamora de un chico o de una chica, la elección de uno/a entre muchos.
La pregunta ahora podría ser: ¿A quién estoy buscando? ¿Dónde y cómo lo busco?

 

3. La tercera mirada, mirar a nuestro alrededor
Nosotros somos personas dentro de una historia con responsabilidades concretas. Mirar entonces el mundo, las necesidades, la Iglesia, esto nos puede ayudar todavía más a entender nuestra vocación y hacer una elección determinada, más en una dirección que en otra. Sentir el grito de los pueblos, la pobreza, la ignorancia… ayuda a discernir, a entender, a responder. Dejarse tocar, no puedo ser indiferente. Como dijo el Papa a los jóvenes de la JMJ: no quedarnos cómodos, tirados en el sofá.
 La pregunta: “¿Cuál es el grito, el anhelo más profundo que emerge de la historia, en el ambiente que vivo?
 
Es importante dar una respuesta a la invitación del Señor teniendo presente que es la propuesta de un don, no es el pedido de un compromiso pesado. Las exigencias son las consecuencias del amor… Jesús nos abre horizontes, nos propone de vivir a lo grande, de realizar en plenitud nuestra vida, la hace apasionante, la nuestra y la de los demás.
 ¡Vale la pena! Está en nosotros la respuesta.

Rossella 

 
 
 

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