
La oración es un intercambio entre Dios y el hombre.
No sólo un intercambio de palabras, sino más bien un intercambio de amor...
Amor recíproco entre el abismo del amor de Dios y nosotros, tierra amada por Él; entre la potencia de su Misericordia y nosotros, débiles y frágiles criaturas.
San Maximiliano Kolbe, nos invita a sumergirnos en este intercambio profundo con Dios, que abraza cuerpo, alma y vida, y nos dice:
"Recemos también nosotros, recemos bien, recemos mucho, tanto con los labios como con el pensamiento, y experimentaremos en nosotros mismos cómo la Inmaculada se adueña cada vez más de nuestra alma, cómo nuestra pertenencia a Ella será cada vez más profunda en todos los aspectos, cómo nuestros pecados se desvanecen y nuestros defectos se debilitan, cómo nos acercaremos cada vez más a Dios". (EK 903)
Con el deseo de acercarte a este fascinante camino, te presentamos el Rincón de la Oración donde encontrarás: