1. Inizio pagina
  2. Contenuto della pagina
  3. Menu principale
  4. Menu di Sezione
  1. IT
  2. EN
  3. ES
  4. FR
  5. PT
  6. PL
Contenuto della pagina

Datos biográficos

 

El Padre Luís Faccenda nace en San Benedetto Val di Sambro, un pueblo de Bolonia (Italia), el 24 de Agosto de 1920. A los 12 años entra en el seminario de los Frailes Menores Conventuales en Faenza, donde realiza su formación franciscana y los estudios teológicos. Después de la Profesión Simple, emitida en Asís, el 12 de Agosto de 1938 y la Profesión Solemne en 1941, es ordenado Sacerdote el 18 de Mayo de 1944.
Desde los primeros años de su vida sacerdotal, el padre Luis soñaba con la misión; soñaba con ir a tierras lejanas para poder llevar la luz de la fe y la alegría del mensaje de Cristo a los hermanos del mundo entero. Sin embargo, debido a su precario estado de salud, se ve impedido de realizar este sueño.
Un año después de su ordenación sacerdotal, en 1945, recibe de sus superiores el cargo de Director Regional del Movimiento de la Milicia de la Inmaculada, la herencia que San Maximiliano Kolbe ha dejado en el mundo.
Este compromiso, que en un primer momento lo deja perplejo, se convierte muy pronto en el campo de acción que absorbe todas sus energías físicas y espirituales. Hacía poco tiempo que había terminado la guerra y la Milicia de la Inmaculada era muy poco conocida. El Padre Luis trata de profundizar más la vida y espiritualidad de su fundador, Maximiliano Kolbe. Y en esos días llega la noticia de que había dado la vida para salvar a un padre de familia.
Comprende entonces que en la Milicia de la Inmaculada hay un secreto que debe ser conocido. Como Director Regional de la Milicia, se dedica a la animación del Movimiento, difundiendo muy pronto el ideal de la Consagración a la Inmaculada en numerosas ciudades de la región de Emilia Romaña (Italia).
La propuesta de la Consagración a la Inmaculada en el espíritu del Padre Kolbe, es decir, en un estilo de vida mariano al servicio de la evangelización, conquistan muy pronto el corazón de muchas personas que lo siguen y acompañan en la difusión de este Ideal. Entre ellos, se distingue un grupo de jóvenes mujeres que piden consagrar su vida a Dios siguiendo las huellas de Padre Kolbe para ponerse al servicio total de María.
De esta forma, el sueño misionero del Padre Luis se hace realidad al fundar el Instituto Secular Misioneras de la Inmaculada - Padre Kolbe en el año 1954, y cuando las misioneras, pocos años después de su fundación, comienzan a expandirse más allá del océano (Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Brasil).
Atento al ideal misionero de San Maximiliano Kolbe, que hizo de la prensa el principal medio de evangelización, en el 1946 el padre Luis inicia la actividad editorial con la publicación de la revista Milicia Mariana y el desarrollo de las Ediciones de la Inmaculada.
Como consecuencia de esta incansable labor, el 17 de Mayo de 1995, la Facultad de Teología "San Buenaventura", en Roma, le otorga el Doctorado Honoris Causa en Teología por el aporte hecho a la profundización y difusión del pensamiento y la espiritualidad mariana de San Maximiliano Kolbe.
La riqueza de esta espiritualidad, la fe y el coraje del padre Luis, han dado origen a otra presencia misionera: el 11 de febrero de 1997, acogiendo la invitación de su co- hermano, el padre Sebastián Quaglio, y sostenido por su colaboración, dieron inicio en Brasil al Instituto Misioneros de la Inmaculada - Padre Kolbe.
Esta fundación ha completado la realidad misionera que ya había sido enriquecida con la presencia de los Voluntarios de la Inmaculada - Padre Kolbe, fundados en 1988.
En relación a esta nueva fundación el padre Luis escribía: "Creía que había llegado el momento de retirarme de mis viajes misioneros y que, para mí, ya había pasado el tiempo de nuevas fundaciones. Me parecía que había dado todo y, por lo tanto, tenía el derecho a retirarme a contemplar con serenidad las obras que el Señor había realizado".
Sin embargo, después que las misioneras habían iniciado su trabajo en Brasil, San Maximiliano, a través de la voz del padre Sebastián, le ha hecho entender que era necesario ponerse en marcha una vez más. Así nace el Instituto de los Misioneros, quienes, aún siendo todavía muy jóvenes, trabajan y colaboran con las Misioneras.
La mañana del 9 de octubre del 2005, cuando la Iglesia en la liturgia nos proponía la meditación sobre el banquete nupcial que Dios ha preparado para sus hijos, el padre Luis Faccenda entró en la eternidad, acompañado por la oración y el afecto de sus hermanos franciscanos, de los misioneros, las misioneras, los voluntarios, Consagrados a la Inmaculada, sacerdotes, parientes y amigos.
Si pensamos en la riqueza y abundancia de frutos que el Señor nos ha donado a través de su persona y de su obra, podemos expresar nuestro agradecimiento a Dios con las palabras y los sentimientos de María y cantar con Ella: El Poderoso ha hecho obras grandes en mí.

 

La photogallery