
Durante la segunda guerra mundial los nazis se sintieron amenazados por la difusión de la guerrilla en los territorios de Polonia y Rusia ocupados por Alemania. Buscaron medios adecuados para enfrentar esta situación y así decidieron crear un campo de concentración que pudiera hospedar un gran número de deportados, y una compleja infraestructura de empresas e industrias en la cual ocupar la mano de obra proveniente de dicho campo.
Los campos construidos hasta ese momento eran inadecuados a las necesidades de los nazis. El nuevo campo de concentración tenía que servir para hacer una efectiva, eficiente y solícita actuación de la “solución final” del problema hebreo, o sea, el exterminio de los hebreos europeos.
En la cercanía de la aldea polaca de Oswiecim encontraron un gran terreno que circundaba un cuartel de artillería vacío. Este complejo de 32 edificios podía ser el núcleo ideal para la instalación del campo.
Hitler después de haber visto los planos y escuchado a los expertos, dio la orden de construir los campos con una capacidad de al menos 100.000 personas. Le dieron el nombre de Auschwitz en alemán.
Miles de prisioneros rusos y polacos comenzaron a llegar a Auschwitz para trabajar en las chacras y fábricas que surgían alrededor del campo. Eran empresas atraídas por el bajo costo de producción, ya que la mano de obra era casi gratuita proveniente del campo. Además había ventajosos contratos en los cuales la administración de los SS tenía buena parte de la ganancia.

Un inmenso territorio rigurosamente aislado del resto del mundo, estaba colmado de deportados hombres y mujeres provenientes de todos los países invadidos y ocupados por los nazis.
Auschwitz era una verdadera zona industrial en plena actividad. La mano de obra no faltaba reemplazada continuamente por los recién llegados, ya que la disciplina, la desnutrición, el clima y la fatiga causaban la muerte de los deportados. Los que eran considerados hábiles para el trabajo tenían perspectivas de sobrevivir 3 meses. Además había fusilamientos en masa por presuntos sabotajes, castigos individuales a los pocos que podían resistir y las cámaras de gas. Éstas últimas funcionaban ininterrumpidamente en Auschwitz y Birkenau acabando con contingentes enteros de hebreos venidos de Alemania, Polonia, Francia, Hungría, Bélgica, Holanda, Grecia e Italia. Trenes de hombres, mujeres y niños apretados en carros para animales, eran descargados sobre la rampa de los campos de concentración y llevados a la falsa ducha donde eran asesinados con el gas.
Al mismo tiempo los especialistas de la SS estudiaban los efectos de las infecciones, los abortos, las esterilizaciones, usando como conejillos de indias a los hombres, mujeres y niños que venían en los trenes, antes de mandarlos a las cámaras de gas. Cuando el horno crematorio no alcanzaba a eliminar todos los cadáveres, los quemaban en los alrededores del campo de concentración contaminando el aire con olores nauseabundos.

Auschwitz es el lugar donde el inventario de crímenes, horrores y muerte ha alcanzado dimensiones apocalípticas. El mismo Roldf Hoss que fue comandante allí admitió la matanza de centenares de miles de deportados. Cuántos exactamente no se sabe. Los estudios más recientes concuerdan en que las víctimas han sido entre 1.300.000 y 1.500.000, en su mayoría hebreos de toda edad y condición. Los asesinatos continuaron hasta los últimos días y terminaron sólo con el cierre del campo de concentración.
Los SS sacaban ganancias también de los esclavos muertos, cuando se repartían sus despojos. Trenes enteros de ropa, cajas de joyas y dinero fueron enviados de Auschwitz a Berlín, al cuartel general de los SS.
Aún en este clima de terror y muerte hubo gente que tuvo el coraje de organizar una resistencia clandestina, hombres y mujeres de distintos orígenes, ideas políticas y religiones que se opusieron a la violencia de los SS con el sabotaje y ayudando a los más débiles y a los perseguidos.

Hubo quienes intentaron fugarse especialmente polacos y rusos que podían contar con el silencio de las poblaciones. Los SS mataban ferozmente a los compañeros de los fugitivos que lograban escapar.
En ocasión de una de estas fugas, San Maximiliano Kolbe se ofreció espontáneamente a reemplazar a un compañero condenado a muerte en el bunker del hambre nº 14.
El 17 de enero de 1945, cuando la armada rusa iba hacia Cracovia, el campo de Auschwitz fue desmantelado. Todos los que podía caminar fueron llevados a marcha forzada, hacia otros campos
Fue otra matanza: miles de hombres y mujeres fueron eliminados ametrallados cuando no podían moverse. Muy pocos llegaron a los campos donde estaban destinados. La vanguardia del cuerpo 62 de la amada rusa del frente ucraniano, entró en Auschwitz el 27 de enero de 1945 y pudo salvar algunos centenares de persona en condiciones infrahumanas y enterrar una montaña de cadáveres.
Auschwitz es el símbolo de la locura nazista.
Pero en todo esto y a pesar de toda la crueldad, afirmamos, con el ejemplo de San Maximiliano y tantos otros, que SOLO EL AMOR CREA.