...Querido hermano: si amas verdaderamente a tus hermanos, trata de no manifestar a los queridos hermanos el motivo por el que mandas o prohíbes una y otra cosa, para que nadie obedezca sólo por el hecho de que tus razones le parecen justas, ya que así le robarás el mérito de la obediencia sobrenatural, y lo reducirás a cumplir una obediencia puramente natural, terrenal.
(...) Además, cuando se te presenten razones que antes no conocías, si éstas no te parecen suficientes para modificar tu orden, no intentes convencer de ella al hermano que te presente las mencionadas razones, ya que en tal caso amenazaría, igual que antes, el peligro de una obediencia natural.
Más aún, tú puedes permitir o no que se te expongan tales razones, según lo que consideres más oportuno ante la Inmaculada, y después toma la decisión definitiva que mejor te parezca ante la Inmaculada, si bien vayas contra las opiniones de todos, ya que en aquel momento la Inmaculada manifiesta su voluntad a ti sólo y no a otros; Ella, en los problemas que conciernen a la dirección de la casa, dirige sólo tu inteligencia y tu voluntad, no las de los demás. Por lo tanto, sólo tu parecer es el parecer de la Inmaculada. (SK 329)
La Inmaculada les enseñará la perfecta obediencia sobrenatural; Ella misma obtendrá y les dará a ustedes la fuerza para avanzar en este camino, es más, como óptima Madre, los llevará en sus brazos, estrechándolos amorosamente a su corazón Inmaculado en los tramos más dificultosos del camino. (SK 428)