
Es la señal externa de la total consagración interna a la Inmaculada (segunda condición para pertenecer a la M.I.). Esta medalla se llama comúnmente “milagrosa”, ya que, en efecto, ha obrado innumerables conversiones. La Inmaculada se complace en hacer descender continuamente numerosísimas gracias sobre aquellos que la llevan al cuello con devoción. (EK 1226)
La medalla tuvo su origen en 1830; fue acuñada en el año 1832. La misma Inmaculada quiso mostrársela a Catalina Labouré, novicia de las Hermanas de la Misericordia, en París. La gran cantidad de gracias obtenidas confirma la autenticidad de esa aparición. (EK 1226)
Escuchemos su relato: "el 27 noviembre, sábado anterior al primer domingo de Adviento, vi a la Santísima Virgen cerca del cuadro de San José. Tenía el rostro bastante descubierto y bajo sus pies estaba el globo terrestre. Sus manos levantadas hasta la cintura sostenían delicadamente otro globo terrestre. Mientras fascinada por la vista de la Santísima Virgen María, estaba observando atentamente su majestad, la Santísima Virgen dirigió hacia mi su benévola mirada, en tanto una voz interior me decía: “ El globo terrestre que ves representa el mundo entero y a cada persona. Los rayos que ves salir de las palmas de mis manos son el símbolo de las gracias que derramo sobre aquellos que me las piden. (EK 1011)
Luego la Santísima Virgen fue rodeada como de un marco ovalado, en el cual apareció la siguiente inscripción en caracteres de oro: “Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros, que recurrimos a vos”. Luego oí una voz que me decía “Haz acuñar una medalla según este modelo; todos aquellos que la lleven recibirán grandes gracias, en particular si la llevan al cuello. Concederé con generosidad numerosas gracias a quienes confíen en mí”.
A este punto me pareció que el cuadro se daba la vuelta. Y en la otra cara vi la letra “M”, en cuyo centro se erguía una cruz, y debajo del monograma de la Santísima. Virgen estaba el Corazón de Jesús circundado por una corona de espinas y el Corazón de María traspasado por una espada. (EK 1011)
En distintas ocasiones la Santísima Virgen María ha ayudado a sus hijos y ha ofrecido diferentes maneras de alcanzar más fácilmente la salvación y la liberación de los demás del yugo de Satanás. Ahora, en la era de la Inmaculada Concepción, la Santísima. Virgen ha entregado a la humanidad la Medalla Milagrosa, la cual, por medio de innumerables curaciones y sobre todo de conversiones milagrosas, confirma su procedencia celestial. Al manifestarla, la Inmaculada misma prometió muchísimas gracias a todos aquellos que la llevaran; y ya que tanto la conversión como la santificación son gracias divinas, la Medalla Milagrosa es el mejor medio para alcanzar nuestro fin. Ésta constituye, pues, la mejor arma de la “Milicia”. (EK 1248)
En distintas ocasiones la Santísima Virgen María ha ayudado a sus hijos y ha ofrecido diferentes maneras de alcanzar más fácilmente la salvación y la liberación de los demás del yugo de Satanás. Ahora, en la era de la Inmaculada Concepción, la Santísima. Virgen ha entregado a la humanidad la Medalla Milagrosa, la cual, por medio de innumerables curaciones y sobre todo de conversiones milagrosas, confirma su procedencia celestial. Al manifestarla, la Inmaculada misma prometió muchísimas gracias a todos aquellos que la llevaran; y ya que tanto la conversión como la santificación son gracias divinas, la Medalla Milagrosa es el mejor medio para alcanzar nuestro fin. Ésta constituye, pues, la mejor arma de la “Milicia”. (EK 1248)