Misioneras de la Inmaculada - Padre Kolbe

Misioneras de la Inmaculada - Padre Kolbe

María, Madre de Dios

 
 
 
 

Madre del Hombre-Dios

María, la Madre santa, no dio a Jesucristo la divinidad. Ella engendró sólo el cuerpo. Pero Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre al mismo tiempo y, dado que la Virgen concibió y engendró al Hombre-Dios, Ella es plenamente Madre de Dios. El culto dedicado a María en la Iglesia Católica es algo natural y fuera de discusión. (EK 1194)

 

Madre de Dios

¿Qué es la Inmaculada? ¿Quién lo comprenderá perfectamente? María, Madre de Dios, la Inmaculada, es más, la misma “Inmaculada Concepción”, como Ella quiso llamarse en Lourdes.
Qué quiere decir “Madre” lo sabemos, pero “de Dios” no podemos entenderlo con la razón, con la cabeza limitada: sólo Dios mismo lo sabe perfectamente.
¿Qué quiere decir “Inmaculada”? “Inmaculate concepta”, se entiende un poco, pero “Inmaculada Conceptio” está lleno de misterios muy consoladores.
Ella es de Dios. Es perfectamente de Dios, hasta el punto de convertirse casi en una parte de la Santísima Trinidad, aunque sea una criatura finita. Es más, no sólo es “sierva”, “hija”, “cosa”, “propiedad”, etc. de Dios, sino también ¡Madre de Dios!...
La Inmaculada, Esposa del Espíritu Santo de manera inefable...tiene al mismo Hijo con el Padre Celestial. (EK 508)

 

Felicitaciones a la Madre de Dios

Se acerca el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Inmaculada, nuestra Reina, Señora y tiernísima Madre… ¿Qué podemos desearle aún a Aquella que, exaltada sobre todas las criaturas terrestres y celestes, se convirtió en Madre de Dios y reina ya eternamente en el paraíso? Ella es la Reina del cielo y de la tierra, es la Mediadora de todos nosotros; a través de sus manos se derraman en la tierra todas las gracias.
¿Qué podemos desearte, oh Ilustrísima y Dulcísima Señora?...
¡Cuántos no te conocen aún…! ¡Muchos te conocieron, pero…te esquivan, o…te abandonaron y ahora se hunden en el lodo de la inmoralidad!
Pues bien, oh Reina, en este querido día de tu fiesta, nosotros te deseamos con todo el corazón y con toda el alma que tomes posesión lo más pronto posible y de manera total de nuestros corazones y de los corazones de todos y cada uno sin excepción, ya sean católicos, cismáticos o protestantes, buenos o malos…
Nosotros, por nuestra parte, acompañamos los deseos con nuestra obra y, pagando en persona –a costa de nuestra fatiga, de nuestros bienes, de nuestra salud, de nuestra reputación y de nuestra vida- y con tu poderoso auxilio libraremos para Ti el mayor número posible de almas de la esclavitud del demonio, del mundo y de la carne y, después de hacerlas felices, te las ofreceremos en propiedad, hasta que nos encontremos contigo en el paraíso, querida Madrecita. (EK 1037)

 

Ella es verdadera Madre de Dios: es dogma de fe

Las palabras humanas no pueden describir a Aquella que llegó a ser verdadera Madre de Dios. A decir verdad Ella, por sí misma, es sólo una criatura, y sin embargo es un ser tan elevado por Dios que sería necesario comprender quién es Dios para comprender quién es la Madre de Dios. Ella es verdadera Madre de Dios. Es dogma de fe.
Aunque la dignidad de la Maternidad divina constituya la razón principal de todos sus privilegios, la primera gracia que Ella recibió de Dios fue su Inmaculada Concepción, la exención de cualquier mancha, hasta el pecado original, desde el primer instante de su existencia. Este privilegio, además, debe serle muy grato, si Ella misma en Lourdes se llamó “Yo soy la Inmaculada Concepción” (SK 1292)

 

En el vientre de María el alma renace según la forma de Jesucristo

Dios Padre le confía como hijo a su propio Hijo, Dios Hijo baja a su vientre, mientras el Espíritu Santo plasma el cuerpo de Jesús en el vientre de la Virgen Purísima.
La Inmaculada se convierte en Madre de Dios…A imitación de este primer Hijo de Dios, deben formarse de ahora en adelante los hijos de Dios: imitando a Cristo Señor, las almas tenderán a la santidad; cuanto más exactamente uno reproduce en sí mismo la imagen de Cristo, tanto más se acerca a la divinidad, se diviniza, se hace hombre-Dios. Por lo tanto, quien no quiere a María Inmaculada por Madre, tampoco tendrá a Cristo por Hermano, Dios Padre no le enviará al Hijo, el Hijo no bajará a su alma, el Espíritu Santo no formará con sus propias gracias el cuerpo místico según el modelo de Cristo, ya que todo ello sucede en María Inmaculada…Ella debe alimentar el alma con la leche de su gracia, formarla delicadamente y educarla así como alimentó, formó y educó a Jesús. (EK 1295)

 

El Hijo toma demora en Ella... y Ella se convirtió en Madre de Dios

La Virgen Inmaculada, sin embargo, la más perfecta entre las criaturas, fue elevada sobre todas las criaturas, y es una criatura “divina” de un modo inefable. El Hijo de Dios, en efecto, descendió del Padre por medio del Espíritu, tomó morada en Ella, se encarnó en Ella y Ella llegó a ser Madre de Dios, la Madre del Hombre-Dios, la Madre de Jesús. Desde entonces todas las gracias –que proceden del Padre a través de Jesús, el Hijo Encarnado, y del Espíritu que mora en la Inmaculada- son distribuidas precisamente a través de la Inmaculada. Además cualquier manifestación de amor de las criaturas no llega a la presencia de Dios si antes la Inmaculada no la ha purificado de las imperfecciones, si Jesús no la ha elevado a un valor infinito y hecho digna, por tanto, de la majestad del Padre celeste. (EK 1224)

 
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