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Última etapa

SALTA!
Para comprender hacia dónde vas pero también hacia donde quieres ir...

¡Hola!

Como siempre, o casi siempre, tenías razón. Intenté, como decís vos, a escuchar mi corazón y no necesité mucho para entender que él, mi corazón, quería rezar. Es decir quería y no quería. Un poco quería, porque extrañaba estar con el Señor y un poco no quería porque pararme a rezar a veces me da la impresión de perder tiempo... y de perder amigos. Sí, también amigos, porque tal vez ellos van a la pileta ¡¿y yo voy a rezar?!

Por lo tanto, por más absurdo que me parezca también a mí mismo, después de haber ido a la pileta unos días seguidos y haber vuelto a casa insatisfecho, una tarde fui a la capilla y me quedé delante de Jesús. Me dije a mí mismo: aunque no lo veo ni lo siento, El me ve y me siente y por eso yo estoy ahora acá.

Sabes, no sucedió ningún milagro, no sentí ninguna voz ni vi apariciones o fenómenos extraños, pero volví a casa con el corazón colmado. Por eso quise repetir el experimento y lo hice de nuevo y... qué quieres que te diga. Me siento como un... adicto. No me puede faltar. Se transformó en mi cita fija con El. Entendía, mi corazón me lo hizo entender, que es a El a quien yo estaba buscando, es El que me colma, es El que me quita esa rara insatisfacción, esa caída en el abismo que muchas veces siento dentro...

No, no dejé de ir a la pileta. Lo que cambió es que comencé a no faltar a la "cita" y, si algo debe faltar, puede faltar todo pero no puede faltar la "cita".
Y sobre todo, más sigo y más tengo ganas de decirlo a todos, es decir, entiéndeme bien, tengo ganas no de decir lo de la "cita" (que es algo personal) sino de decir que el Señor me quiere mucho! Que quiere mucho a cada uno de nosotros. Que no rechaza a nadie, ni siquiera me ha rechazado a mí. Me parece que para decir esto a todos valdría la pena gastar la vida. Yo quisiera....

¡Esto es lo que me está diciendo mi corazón! y tú... ¿qué me dices? ¿Me volví loca? ¿Estoy exagerando? Sin embargo, nunca estuve en mi vida con esta paz. También las personas que me conocen me dicen que cambié, que estoy más radiante, incluso más simpático.

Si quieres, pide consejo a un amigo y continua...