Missionarie dell'Immacolata Padre Kolbe
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Madre de Dios

 

Como conocer a la Inmaculada

Estamos invitados a manifestar nuestro amor a María profundizando siempre más en su conocimientos y en el rol que tiene en la vida cristiana. San Maximiliano nos ofrece algunas sugerencias recordándonos que también el conocer a la Inmaculada es una gracia que tenemos que pedirle a Ella en la oración.

Cuando te dispongas a leer algo sobre la Inmaculada, no olvides que en ese momento entras en contacto con un ser viviente, que te ama, puro, sin ninguna mancha.
Recuerda, además que las palabras que estas leyendo no pueden expresar lo que Ella es, ya que son palabras humanas, sacadas de conceptos terrenos, palabras que representan todo de manera humana, mientras que la Inmaculada es un ser totalmente de Dios, por lo cual, en cierto modo es infinitamente más sublime de todo lo que te rodea. Ella misma te manifestará a través de los pensamientos que leas y te comunicará pensamientos, convicciones, sentimientos que el mismo autor ni siquiera habría podido imaginar.
Considera atentamente, además, que cuanto más pura tengas la conciencia, cuanto más la laves con la penitencia, tanto más tus conocimiento sobre Ella se acercarán a la verdad.
Reconoce, también con sinceridad, que sin su auxilio no eres capaz de emprender nada en la obra del conocimiento y, en consecuencia, del amor de Ella. Reconoce que Ella solo debe iluminarte cada vez más. Ella solo debe atraer tu corazón hacia si con el amor. Recuerda, por lo tanto, que todo el fruto de la lectura depende de la oración a Ella.
No comiences, pues, la lectura antes de haber pedido su ayuda con alguna oración; no te preocupes de leer demasiado, alterna la lectura con la elevación de tu corazón a Ella, sobre todo cuando se despierta en tu corazón sentimientos de otro tipo. Cuando, al fin, concluyas la lectura, confíale a Ella la producción de un fruto cada vez más hermoso. (EK 1306)

 

Importancia del culto a la Inmaculada

Cuando Dios creó a los ángeles, los puso a prueba para que pudieran elegir libremente someterse o no a su voluntad, y les reveló el futuro, es decir, la intención de dar la vida a una creatura sin mancha de pecado, inmaculada, que a pesar de ello sería una creatura humana, la cual llegaría a ser su Reina y a la que ellos, acatando su voluntad deberían honrar. Una parte de los ángeles lo consideró una humillación de su perfección. Se rebelaron a la voluntad de Dos y, con Lucifer a la cabeza, fueron arrojados al infierno.
En el paraíso el ángel rebelde, Satanás, vio a una mujer sin ninguna mancha de pecado. No era Aquella que Dios le había mostrado, pero se trataba de una creatura semejante a Ella. Y sintió un odio abrasador. La sedujo y la llevó a rebelarse contra la voluntad de Dios
Sin embargo, Dios le recuerda a aquella creatura que Él tenía en sus planes eternos y le dice: "Ella te aplastará la cabeza" (Gn 3, 15): " Tú no quisiste rendirle homenaje y, así como fuiste arrojado al infierno... así tu orgullosa cabeza será aplastada por la descendencia de Ella, Ella te hará huir de cada alma que la venere".
Vino luego al mundo, el Redentor, el Hombre-Dios, Jesús, que empezó su misión, enseñó el camino para llegar al cielo, obedeció a la Inmaculada, como un hijo a su madre y, cumpliendo el cuarto mandamiento, a lo largo de los treinta y tres años de permanencia en la tierra, honró a su Madre y se puso al servicio para cumplir la voluntad de Dios Padre.
Y desde aquel momento nadie puede hacerse semejante a Jesús si, a imitación suya, no venera a la Inmaculada.
Aunque Satanás conduzca a un alma a una caída muy grave, sino consigue extirpar en ella la devoción a la Inmaculada, todavía no tiene segura la presa. Pero si un alma se olvida de su propia Madre celestial y deja de rendirle homenaje, aunque logre rodearse de todas las devociones y practicar todas las virtudes posibles, tras abandonar esta fuente de gracia caerá inevitablemente en el abismo. (EK1293)

 

Encarnación del Hijo de Dios

El día 25 de marzo, en la fiesta de la Anunciación de la Ssma. Virgen María, veneramos la Encarnación de Dios: Dios infinito se hace hombre. La persona divina infinita y la naturaleza divina forman con la naturaleza humana un único ser...
¿Qué podemos contestar, pues, a la pregunta: puede haber un ser, que sea a la vez Dios infinito y hombre limitado? Aguzando nuestra inteligencia solamente nos extraviamos, como sucede cuando queremos alcanzar con la razón el "confín" del espacio infinito. En este caso cualquier mente, aun la más penetrante, pero limitada, se pierde y no puede decir nada. La única respuesta es: no lo sé. ¿Quién pues, puede instruirnos en esto? Sólo Aquel cuya inteligencia es infinita, capaz de penetrar una verdad; y éste es precisamente Dios mismo. Él y solo Él puede decirlo y revelarlo.
Por consiguiente estas verdades deben ser un misterio para nuestras inteligencias limitadas y de ellas podemos conocer sólo lo que Dios mismo se digna revelarnos, para su mayor gloria, para nuestra salvación y santificación (EK 1052)

¿Quién es entonces María, su Madre Inmaculada? Es la Madre de Hombre-Dios. Si se venera a la madre de un personaje ilustre, de un bienhechor de la humanidad, ¿Cómo no venerar a la Madre del Hijo de Dios?
Si la madre de un soberano tiene mucho poder con su propio hijo, ¿Qué poder no tendrá la Madre del Hombre-Dios?
Prueba a recurrir a Ella, como un niño a su amada y buenísima madre, aunque sea sólo invocando su santo nombre, "María", con los labios o con el corazón, en las dificultades de la vida, en las oscuridades y en la debilidades espirituales, y te convencerás tú solo de lo potente que es maría y de quién es su Hijo, Jesucristo. (EK 1181)

 

 Madre del hombre-Dios

María, la Madre Santa, no dio a Jesucristo la divinidad. Ella engendró sólo el cuerpo. Pero Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre al mismo tiempo y , dado que la Virgen concibió y engendró al Hombre-Dios, Ella es plenamente Madre de Dios. El culto dedicado a María en la Iglesia católica es algo natural y fuera de discusión. (EK1194)

 

Madre de Dios

¿Qué es la Inmaculada? ¿Quién lo comprenderá perfectamente? María, Madre de Dios, la Inmaculada, es más, la misma "Inmaculada Concepción", como Ella quiso llamarse a sí misma en Lourdes.
Que quiere decir "Madre" lo sabemos, pero "de Dios" no podemos entenderlo con la razón, con la cabeza limitada: sólo Dios mismo lo sabe perfectamente.
¿Qué quiere decir "Inmaculada"?...  Ella es de Dios. Es perfectamente de Dios, hasta el punto de convertirse casi en una parte de la Sma. Trinidad, aunque sea una creatura finita. Es más, no sólo "sierva", "hija", "cosa", "propiedad", etc de Dios, sino también ¡Madre de Dios!...

La Inmaculada, Esposa del Espíritu Santo de manera inefable... tiene al mismo Hijo con el Padre celestial. (SK 508)

 

Felicidades a la Madre de Dios

Se acerca el 8 de setiembre, Fiesta de la Natividad de la Inmaculada, nuestra Reina, Señora y tiernísima Madre...
¿Qué podemos desearle aún a Aquella que, exaltada sobre todas las creaturas terrestres y celestes, se convirtió en Madre de Dios y reina ya eternamente en el paraíso? Ella es la Reina del cielo y de la tierra, es la Mediadora de todos nosotros; a través de sus manos se derraman en la tierra todas las gracias.
¿Qué podemos desearte, ilustrísima y Dulcísima Señora? ¡Cuántos no te conocen aún! ¡Muchos te conocieron, pero... te esquivan, o te... abandonaron y ahora se hunden en el lodo de la inmoralidad!
Pues bien, oh Reina, en este querido día de tu fiesta, nosotros te deseamos de todo corazón y con toda el alma que tomes posesión lo más pronto posible y de manera total nuestros corazones y los corazones de todos y cada uno sin excepción... nosotros por nuestra parte, acompañamos los deseos con nuestra obra y pagando en persona -a costa de nuestra fatiga, de nuestros bienes, de nuestra salud, de nuestra reputación y de nuestra vida- y con tu poderoso auxilio (ya que a solas no podemos hacer nada), liberaremos para ti el mayor numero de almas de la esclavitud del demonio, del mundo y de la carne y, después de hacerlas felices, te las ofreceremos en propiedad, hasta que nos encontremos contigo en el paraíso, querida Madre. (EK 1037)

Ella es verdadera Madre de Dios: es dogma de fe

Ella es verdaderamente Madre de Dios. Es dogma de fe.
Las palabras humanas no pueden describir a Aquella que llegó ser verdadera Madre de Dios. A decir verdad Ella, por sí misma, es solo una creatura y sin embargo, es un ser tan elevado por Dios que sería necesario comprender quién es Dios para comprender quien es la Madre de Dios.
Ella es verdaderamente Madre de Dios. Es dogma de fe...
Aunque la dignidad de la Maternidad divina constituya la razón principal de todos sus privilegios, la primera gracia que Ella recibió de Dios fue su Inmaculada Concepción, la exención de cualquier mancha, hasta del pecado original, desde el primer instante de su existencia.
Este privilegio, además, debe serle muy grato, si Ella misma en Lourdes se llamó: "Yo soy la Inmaculada Concepción". (EK 1292)

 

En el seno de María el alma renace según la forma de Jesucristo

Dios Padre le confía como a su propio Hijo, Dios Hijo baja a su vientre, mientras el Espíritu Santo plasma el cuerpo de Jesús en el vientre de la Virgen Purísima... La Inmaculada se convierte en Madre de Dios... A imitación de este primer Hijo de Dios; deben formarse de ahora en adelante los hijos de Dios: produciendo la imagen del Hombre-Dios, imitando a Cristo Señor, las almas tenderán a la santidad; cuanto más exactamente uno reproduce en sí mismo la imagen de Cristo, tanto más se acerca a la divinidad, se diviniza, se hace Hombre-Dios.
Por lo tanto, quien no quiere a María Inmaculada por Madre, tampoco tendrá a Cristo por hermano, Dios Padre no le enviará al Hijo, el Hijo no bajará a su alma, el Espíritu Santo no formará con sus propias gracias el cuerpo de Cristo según el modelo de Cristo, ya que todo eso sucede en María Inmaculada, llena de gracia y únicamente en María.
Ella debe alimentar el alma con la leche de su gracia, formarla delicadamente y educarla así como alimentó, formó y educó a Jesús. (EK 1295)

 

El hijo puso en Ella su morada... y Ella se convierte en la Madre de Dios

La Virgen Inmaculada, sin embargo, la más perfecta entre las creaturas, fue elevada sobre todas las creaturas y es una creatura "divina" de un modo inefable. El Hijo de Dios en efecto descendió del Padre por medio del Espíritu, tomó morada en Ella, se encarnó en Ella y Ella llegó a ser Madre de Dios, la Madre del Hombre-Dios, la Madre de Jesús. Desde entonces todas las gracias, que proceden del Padre a través de Jesús, el Hijo encarnado y del Espíritu que mora en la Inmaculada, son distribuidas precisamente a través de la Inmaculada. (EK 1224)