1. Inizio pagina
  2. Contenuto della pagina
  3. Menu principale
  4. Menu di Sezione
  1. IT
  2. EN
  3. ES
  4. FR
  5. PT
  6. PL
Contenuto della pagina

Acto de ofrecimiento a María

 

¿En que consiste el Acto de Ofrecimiento a María?

La Inmaculada: he aquí nuestro ideal
 Acercarnos a Ella, hacernos semejantes a Ella, permitir que ella tome posesión de nuestro corazón y de todo nuestro ser, que Ella viva y obre en nosotros y por medio de nosotros, que Ella misma ame a Dios con nuestro corazón. Pertenecerle a Ella sin restricción alguna: he aquí nuestro ideal.
Penetrar activamente en nuestro ambiente, conquistar las almas para Ella, de manera tal que frente a Ella se abran también los corazones de nuestros vecinos, para que Ella extienda su dominio a los corazones de todos aquellos que viven en cualquier rincón de la tierra, sin tener en cuenta la diversidad de raza, de lengua, y también a los corazones de todos aquellos que vivirán en cualquier momento histórico, hasta el fin del mundo: HE AQUÍ NUESTRO IDEAL. (EK 1210)


Pertenecer a la Inmaculada
El ideal de cada uno de sus miembros es pertenecer a la Inmaculada, ser su servidor, su hijo, esclavo, cosa, propiedad; en suma pertenecer a Ella bajo toda denominación que el amor a Ella ha inventado o pueda inventar en cualquier tiempo; pertenecer a Ella en todos los aspectos durante toda la vida, la muerte y la eternidad. Ser suyos sin ninguna restricción, irrevocablemente, para siempre. Y hacerse suyos cada vez más, de manera cada vez más perfecta, hacerse semejantes a Ella, unirse a Ella, llegar a ser en cierto modo Ella misma, para que Ella se adueñe cada vez más de nuestra alma, se apodere totalmente de ella, y en ella y por medio de ella la Inmaculada misma piense, hable, ame a Dios y al prójimo y actúe.
Quien se hace propiedad de Ella de manera cada vez más perfectamente ejercitará un creciente influjo en el ambiente que le rodea y estimulará a los demás a conocer cada vez más perfectamente a la Inmaculada, a amarla cada vez más ardientemente, a acercarse cada vez más a Ella y a consagrarse a Ella hasta llegar a ser totalmente, sin ninguna limitación, Ella misma. (EK 1211)

 

Cómo consagrarse a la Inmaculada

Podemos consagrarnos a la Inmaculada usando cualquier expresión, siempre que renunciemos a nuestra voluntad para cumplir sus órdenes, que se nos presentan en los mandamientos de Dios y de la Iglesia, en los deberes del propio estado y en las aspiraciones interiores.
Esta actividad de la inmaculada será tanto más eficaz cuanto más tratemos de profundizar nuestra formación espiritual. Así pues, la consagración a la Inmaculada lleva consigo la necesidad de trabajar con vistas al perfeccionamiento de nosotros mismos y de nuestras inclinaciones.
Sólo entonces, cuando seamos perfectamente obedientes a la Inmaculada, llegaremos a ser un instrumento ejemplar en sus manos apostólicas. seremos apóstoles con el ejemplo de nuestra vida, apóstoles mediantes nuestras obras. (EK 1220)

 

Cumplir la voluntad de Dios

«Estamos consagrados entera, completa y exclusivamente a la Inmaculada con todas nuestras acciones, y el Ella y a través de Ella estamos consagrados entera, completa y exclusivamente a Jesucristo; y en Él , y a través de Él estamos consagrados entera, completa y exclusivamente a nuestro Padre celeste.
Sin embargo la esencia de amor de Dios consistirá siempre no en probar la dulzura, ni en recordar, ni en pensar, comprender o imaginar, sino exclusivamente en cumplir la voluntad de Dios en cada instante de la vida y en someterse completamente a tal voluntad...
Recuerda que la esencia del amor de Dios consiste exclusivamente en cumplir en cada instante la voluntad de Dios.
Además, cuanto más difícil sea ese cumplimiento y mayor la repugnancia y la aversión, mayor será la demostración de amor. Pero ni esas dificultades pertenecen a la esencia del amor, el cual podrá ser igual sin ellas. Las dificultades sirven sólo para que se demuestre el amor.
... puedes estar seguro de que aquel que pertenece a la Inmaculada no se perderá, sino que cuanto más pertenezca a Ella, tanto más pertenecerá a Jesús y al Padre. Que pueda no sentirlo dentro de sí y ni siquiera saberlo, eso es otra cosa. Sin embargo, él se da cuenta de que cumple la voluntad de Dios de manera cada vez más perfecta y de que corrige sus faltas contra esa voluntad. Y gustará una paz interior cada vez más grande aun en medio de las tormentas. En el momento oportuno Ella le descubrirá gradualmente todos los misterios del Corazón de Jesús. Y se convertirá en hijo de Jesús. Su alma se hará esposa de Jesús, Hermano mayor, bajo la amorosa protección de María, Madre común y de nuestro Padre celestial común. Pero el alma no se turbe, sino que se conduzca humildemente y en paz».  (EK 643)