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Colonia Aparecida

Natalia in una famiglia
Natalia in una famiglia

Un Dios muy cercano, una experiencia inolvidable

En la Colonia residen unas 60 familias.  Viven de la plantación de tabaco, en su gran mayoría. Hay plantaciones de té, yerba mate, citrus, algunas plantaciones de ananá. Crían, también, algunos animales para consumo familiar.

Me preparaba con ganas, con entusiasmo, con deseos de compartir, ya que era un sueño que tenía desde la adolescencia el de poder ir a misionar al norte de nuestro país. Tenía también un poco de miedo por el calor y los bichos que podía encontrarme.

Visitamos las casas, tuvimos encuentro para los niños, para los jóvenes, para las familias. Compartimos juntos las celebraciones y las Misas.
Me enseñaron la verdadera sabiduría, del que sabe “saborear, gustar, disfrutar” de la vida; la sabiduría de quien sabe descubrir la presencia de Dios en las cosas de todos los días.
A las 8 hs., junto con algunos de los jóvenes de la Colonia que nos acompañaban, emprendíamos nuestra aventura por los caminos de tierra roja, que hacían resaltar el verde de la vegetación misionera, hasta llegar a las casas.
Al llegar, cada uno dejaba de hacer lo que estaba haciendo. Toda la familia se reunía para compartir juntos la Palabra de Dios, para rezar y compartir la fe. ¡El mate o el tereré no podían faltar!
Fue una experiencia muy rica, donde yo fui la misionada. Pude contemplar y hacer la experiencia de un Dios simple, cercano, que está con nosotros en el vivir de cada día.

 
Bambini davanti all'immagine della Madonna

Me resulta difícil encontrar las palabras para comunicarles mi experiencia. Elegí algunos símbolos para poder expresarme mejor y transmitirles lo que viví.
 
El tereré: (mate que se toma con jugo bien frío) símbolo de la acogida de la gente del estar, de compartir la vida, los dolores, las alegrías, deseos, esperanza... me recordó que el otro es importante también en el otro se esta manifestando y que me pide donar mi tiempo, donarme y estar a su servicio, ¡qué vale la pena gastar la vida por amor a Dios y a los hermanos!
•  La tierra roja: símbolo de la “grandeza de corazón” de la gente de la Colonia, símbolo de la vida, de la fecundidad, de la simplicidad, de la humildad... me recordó la necesidad de ser como niños, simple, sencilla, que dan vida y que se saben en las manos de Dios Padre, de la confianza y la fe en él.

El rosado: (la tierra donde ellos trabajan, siembran, cosechan...) símbolo del trabajo, del sacrificio, del aprender a esperar los tiempos, de ver como va creciendo la semilla, tiempo de compartir también con la familia, ya que todos van a trabajar... me enseñó el aprender a esperar los tiempos de Dios, a descubrir cómo Él va haciendo su obra y el esfuerzo de nuestra parte a no cerrarnos, el no poner resistencias a su amor. Me enseñó a gozar de las pequeñas cosas cotidianas, del trabajo, del estudio... lo que tenga que hacer.
Las Celebraciones y las Misas: símbolo del celebrar la fe con alegría, entusiasmo, en familia, con deseos de encontrarse con un Dios vivo, cercano, en su Palabra, en la comunión, en los cantos... me ayudó a renovarme interiormente en mi encuentro con Él, que el estar con Él produce gozo, alegría que se manifiesta en todo mi ser.
 
Agradezco al Señor que me dio esta posibilidad de ir a Misiones a compartir mi fe con las personas de la Colonia. Agradezco a toda la comunidad de Aparecida por su acogida, su cariño, su deseo de crecer en la fe, agradezco también a todas las personas que nos ayudaron económicamente y con su oración. 
¡Bendice al Señor alma mía y nunca olvides sus beneficios!

 
 

 

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