
Nos ponemos al servicio de los hermanos
de cualquier ambiente o clase social.
tratamos de estar atentas a los signos de los tiempos
y al camino de la Iglesia,
estando insertadas en el mundo para llevar un mensaje que redima,
tratando de responder a los interrogantes de nuestros hermanos.
Las realidades concretas de los hermanos condujeron al Instituto a una apertura misionera sin fronteras.

Desde Italia nuestra mirada se dirigía hacia América Latina, en particular hacia Argentina que en esos momentos atravesaba una situación muy difícil de su historia.
Caminando se abren caminos...y así acogiendo la invitación de la Iglesia, entrando profundamente en las raíces y realidades de los pueblos y de sus tan diversas culturas, para comunicar el Evangelio desde adentro, nuestros pasos se dirigieron hacia nuevos países de América y de Europa: Bolivia, Estados Unidos, Brasil, Luxemburgo y Polonia para dar a los hermanos de cada país, una respuesta a su pobreza espiritual, moral y también material.
Hemos prestado una especial atención, a las exigencias de los tiempos, de los lugares y de las diversas mentalidades y culturas.

En el apostolado y la evangelización no excluimos ningún campo de acción; más aún, algunas actividades requeridas por las exigencias de los tiempos y enriquecidas por la experiencia, constituyen un modo propio y especifico, de nuestra forma de evangelización compartiendo así la propia espiritualidad a través:
Entre nuestras elecciones apostólicas preferenciales, destacamos el amplio uso de los medios de comunicación social, especialmente la preparación y difusión de la prensa periódica y la edición de nuestros libros en distintos idiomas, como así también la preparación y transmisión de programas de radio, el uso de internet, de la televisión, encarnando estos medios en la cultura y en las necesidades de los distintos países.
También damos nuestra presencia en el mundo del trabajo, ejerciendo su profesión en el campo de la educación, en los sectores y puestos de responsabilidad social y eclesial, especialmente con las Misioneras que viven en familia y con los Voluntarios.
Misioneras como María,
Atentas, y a la escucha de los signos de los tiempos y de las necesidades del mundo, queremos ser reflejo de la bondad, de la misericordia y de la ternura de Dios en los distintos pueblos y naciones.
Este es el espíritu que nos anima y nos da fuerza y que cada día nos impulsa a volver a retomar el camino.