
Entre los prodigios de la Medalla Milagrosa el más famoso fue el de la conversión absolutamente inesperada del hebreo incrédulo Alfonso Ratisbonne, decidiéndose a llevarla al cuello sólo para contentar a un amigo. En una visita a la iglesia romana de Sant´ Andrea delle Frate, la Virgen de la Medalla Milagrosa se le apareció fulgurante, bellísima desconcertando literalmente su alma, era el 20 de enero de 1842.
Él se convirtió al catolicismo y muy rápidamente se ordenó sacerdote y fue un gran apóstol.
Aún hoy son numerosas las gracias obtenidas de la Virgen de la Medalla Milagrosa. Contamos algunas.