Oh Virgen Inmaculada que por piedad hacia nuestras miserias te manifestaste al mundo con el signo de la Medalla Milagrosa, para mostrarnos una vez más tu amor y tu misericordia, ten piedad de nuestras aflicciones, consuela nuestras penas y concédenos la gracia que ardientemente te pedimos.
Dios te salve María...
Oh Virgen Inmaculada que por medio de la Medalla Milagrosa nos has dado un signo de la celeste misión de Madre, Mediadora y Reina, defiéndenos siempre del pecado, consérvanos en la gracia de Dios, convierte a los pecadores, dónanos la salud del cuerpo y no nos niegues aquella ayuda de la que tenemos tanta necesidad.
Dios te salve María...
Oh Virgen Inmaculada que has asegurado tu especial asistencia a quien lleva con fe la Medalla Milagrosa, intercede por nosotros que a ti recurrimos, y por cuantos a ti no recurren, en especial por los enemigos de la Santa Iglesia, por los sembradores del error, por todos los enfermos y por los que te son encomendados.
Dios te salve María...
(Textos tomados del libro "La Medalla Milagrosa" Ediciones Inmaculada)