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Quiénes somos

 

Una historia

San Maximiliano Kolbe

 El 14 de agosto de 1941, en el campo de concentración de Auschwitz (Polonia) el Padre Maximiliano Kolbe, Fraile Franciscano Menor Conventual, entregó libremente su vida para salvar la de un padre de Familia. Murió después de haber recibido una inyección de ácido fénico. Su cuerpo fue quemado en el horno crematorio del campo y sus cenizas fueron esparcidas al viento.


Pareciera que nada hubiera quedado de él, no es así, ha quedado el gran tesoro de su herencia espiritual y apostólica: su testimonio de vida, su amor incondicional al prójimo y sus actitudes concretas de caridad y de perdón, se difundieron en todo el mundo.


Nuestra Familia Consagrada, nació en Bolonia en el año 1954 bajo la guía del Padre Luis Faccenda, Fraile Menor Conventual. Desde el inicio profundizó la espiritualidad mariana-misionera de san Maximiliano Kolbe, acogiendo plenamente su dinamismo apostólico, haciendo propio su ideal de vida: la Consagración a la Inmaculada.

 
Las primeras misioneras
Las primeras misioneras
 

"Tender la mano a todos
y conducirlos a Dios por medio de la Inmaculada:
es una misión por la cual vale la pena vivir,
trabajar, sufrir y morir".
(P.Kolbe)

La total pertenencia a la Inmaculada es el secreto de nuestra Vida Consagrada y misionera, nuestro ideal es  comunicar la presencia de María en el mundo y vivir el Evangelio siguiendo sus huellas en todas las realidades y situaciones donde nos encontramos y actuamos.

Como Ella nos sentimos llamadas a ponernos en camino por el mundo para llevar a los hombres de nuestro tiempo el evangelio de la vida y del amor, y ser con ellos y para ellos testigos de esperanza.

 

Una llamada

Misioneras y misioneros
Misioneras y misioneros

La consagración a Dios con los votos de pobreza, castidad y obediencia, es la etapa decisiva de nuestro camino en el seguimiento del Señor.
Nuestra pertenencia al Instituto se expresa en modalidades distintas: algunas viven solas o en sus propias familias, otras  en grupos de vida fraterna en las Casas de la Inmaculada.

En el año 1997, en Brasil nació la rama masculina del Instituto: Misioneros de la Inmaculada - Padre Kolbe.

Enriquecen nuestra Familia, los Voluntarios de la Inmaculada - Padre Kolbe, laicos y sacerdotes agregados al Instituto, que comparten nuestra espiritualidad y misión según el propio estado de vida.
 
Juntos formamos una única y gran familia.

 
 
Marisa renueva la consagración
Marisa renueva la consagración

La oración es la que nos sostiene, es la fuerza y el alimento de nuestra vida.
Reservamos un tiempo de la jornada para nuestro encuentro con Dios, escuchando y meditando la Palabra, en la Eucaristía y en otras expresiones de oración personal o comunitaria.

Cada día renovamos nuestra consagración a la Inmaculada:
"Virgen Inmaculada,
Madre de Jesús y Madre nuestra
te entrego todo lo que tengo,

todo lo que amo,
todo lo que soy:
mi cuerpo, mi corazón, mi mente,
para ser en tus manos testigo del Evangelio,
como San Maximiliano Kolbe.
Acompáñame cada día para que pueda
vivir y transmitir
la bondad y el amor
de Dios".

La consagración es un aspecto fundamental de nuestro carisma y de la vida de comunión. En las Casas de la Inmaculada tratamos de favorecer el intercambio espiritual, fraterno y apostólico para fortalecer la comunión recíproca y la unidad en el compartir un único ideal y una única misión.


 
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